Cáncer de esófago: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

Para poder diagnosticar cáncer de esófago, el médico pregunta al paciente sobre sus molestias.

Si el paciente presenta dificultades en la deglución (disfagia) y además ha perdido peso, una posible causa puede ser el cáncer de esófago. El abuso del consumo de alcohol y tabaco, así como una evolución latente de las molestias, también son un indicio más de cáncer de esófago. Dentro del diagnóstico hay diferentes exámenes que pueden validar o confirmar la sospecha de cáncer de esófago. Si se confirma el diagnóstico de cáncer de esófago, el médico determina con ayuda de estos métodos el tipo de cáncer de que se trata y si se ha extendido. De este modo, podrá seleccionar el mejor tratamiento.

Examen endoscópico del esófago

En el examen endoscópico del esófago el médico examina el esófago con un tubo delgado y flexible con una cámara integrada (endoscopio). Para el examen, el paciente debe “tragar” el tubo flexible como en una gastroscopia. Normalmente es una prueba indolora, pero para la mayoría de los examinados resulta una idea desagradable. Por esta razón, el médico ofrece al afectado, por regla general, un analgésico o un calmante y un sedante.

Con el endoscopio, el médico observa la mucosa del esófago y extrae además pequeñas muestras (biopsias) de las zonas llamativas. Estas muestras son necesarias para asegurar el diagnóstico de “cáncer de esófago” y para determinar el tipo de cáncer. Además, el examen endoscópico del esófago da respuesta a las siguientes preguntas:

  • ¿A qué altura del esófago se halla la mucosa afectada?
  • ¿Hay más de un foco alterado en la mucosa?
  • ¿Se ha estrechado el esófago?

En algunos casos, durante el examen el médico puede extirpar superficialmente un cáncer de esófago que sobresale en el esófago y que impide el paso de los alimentos.