Cáncer de vejiga

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/Design Pics

El cáncer de vejiga supone el 3% de todos los tipos de carcinomas. Normalmente, se forma en la mucosa que recubre el interior de la vejiga. El tumor se presenta con frecuencia en ancianos y afecta 2,5 veces más a los hombres que a las mujeres. Alrededor de tres cuartas partes de los casos se presentan en la capa superficial y se pueden tratar adecuadamente mediante una cistoscopia (RTU).

El tabaco es el principal factor de riesgo de cáncer de vejiga, aunque también ser fumador pasivo conlleva un alto riesgo. Ciertas sustancias químicas con las que ciertos trabajadores tienen contacto contribuyen también a la aparición del cáncer de vejiga. Igualmente, hay ciertos medicamentos que se consideran un factor de riesgo. En las regiones tropicales (sobre todo de África, Asia y América del Sur) una infección persistente de larga duración conocida como esquistosomiasis, es una posible causa del cáncer de vejiga. Se trata de organismos unicelulares que viven en lagos y ríos que causan esta infección. En personas con inflamación crónica de la vejiga (cistitis) el riesgo también es más elevado.

En los casos de cáncer de vejiga, la detección precoz desempeña un papel decisivo. Cuanto antes se detecta, mayores son las posibilidades de curación. La sangre en la orina (visible o no), junto con la micción frecuente o dolorosa, es el principal síntoma precoz del cáncer de vejiga. Cuando alguien percibe una alteración de este tipo debe consultar al médico para descubrir las causas exactas. A menudo estas molestias son causa de una enfermedad inofensiva, pero esto sólo lo puede asegurar el médico.

La exploración fundamental a la hora de confirmar que existe un cáncer de vejiga o de descartarlo es la cistoscopia. Esta prueba permite la extracción de una muestra de tejido (biopsia), que un especialista analizará con la ayuda de un microscopio. Así podrá aclarar si hay un tumor maligno en la vejiga y determinará el tipo de tumor del que se trata y su crecimiento. Con una radiografía de las vías urinarias se puede observar todo el tracto urinario. La imagen resultante se llama urografía. Con procedimientos como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) se puede determinar o descartar si el cáncer ha alcanzado órganos adyacentes o los ganglios linfáticos, o si el tumor se ha extendido a órganos distantes (metástasis).

El tratamiento del cáncer de vejiga depende del tipo de tumor, de su ubicación, el estadio y la extensión del mismo. Los tumores superficiales pueden ser eliminados a través de la uretra por medio de una cirugía endoscopia (llamada RTU). En estos casos hay mucha probabilidad de que se dé una recuperación completa. En los casos de cáncer de vejiga avanzado es necesaria una cirugía abierta en la que el médico extrae la vejiga y los órganos adyacentes al completo. La operación se llama cistectomía. También se usa, o bien una sola terapia, o la combinación de radioterapia y quimioterapia.

Todo el mundo puede hacer algo para evitar el cáncer de vejiga. Las personas no fumadoras o las que dejan de fumar, no solamente reducen su riesgo de cáncer de vejiga, sino que también se protegen de toda una serie de tumores malignos y de enfermedades cardiovasculares.