Cáncer de vejiga: Radioterapia y quimioterapia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2012)

Cuando no se puede realizar una extirpación radical de la vejiga en el cáncer de vejiga, el paciente puede ser tratado con radioterapia. Normalmente, el médico combina la radioterapia con quimioterapia (lo que se conoce como quimiorradiación). Antes deberá extirparse el tumor completamente a través de una RTU. Una de las ventajas de este método es que la vejiga puede conservarse. Un plan de tratamiento preciso protege los tejidos sanos circundantes (los riesgos del tratamiento con radiación son bajos). Si tras el tratamiento sigue existiendo un tumor residual o el cáncer de vejiga reaparece, el médico puede, tras consultar con el paciente, determinar cómo van a proceder y proponer una operación.

En el cáncer de vejiga avanzado que se extiende más allá de la capa muscular y que en algunos casos afecta a los órganos adyacentes (llamado estadio III y IV), se puede aplicar quimioterapia en el cuerpo entero (sistémica). En estos casos existen dos variantes: en ambos casos se aplican los fármacos anticancerosos (citostáticos) a través del torrente sanguíneo para alcanzar las células malignas en el área de la vejiga o en los órganos en los que se encuentra la metástasis y matarlas.

Cuando el médico administra fármacos antes de la operación, se habla de quimioterapia neoadyuvante. La finalidad de ésta es reducir el tumor y así facilitar la operación o, en algunos casos, hacerla posible. Si este tratamiento se realiza tras la operación, se trata de la quimioterapia adyuvante. Ésta es adecuada para ciertos estadios del tumor (cuando el tumor se extiende a los ganglios linfáticos de la pelvis y/o más allá de la pared de la vejiga) y trata de reducir el riesgo de tumores secundarios. La quimioterapia adyuvante generalmente empieza en las doce primeras semanas tras la cirugía del cáncer de vejiga.

Si se ha producido metástasis a distancia (por ejemplo, en los huesos o el hígado), la quimioterapia es a menudo la única posibilidad de tratamiento para prolongar el tiempo de supervivencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, la quimioterapia tiene efectos secundarios, aunque estos se pueden tratar bien. Los fármacos que se usan con la quimioterapia son, entre otros, el cisplatino, la gemcitabina, el paclitaxel, el carboplatino, el metotrexato, la doxorrubicina y la epirrubicina.