Cáncer de vejiga: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2012)

En el cáncer de vejiga, el tratamiento depende en gran medida del tipo, la situación y el estadio del tumor. Por eso, el tratamiento de los tumores superficiales y los infiltrantes en el tejido (tumores invasivos) es diferente.

Cáncer de vejiga superficial

La mayoría de los cánceres de vejiga (alrededor del 70%) se descubren de forma precoz, en un estadio superficial. En medicina se distingue entre dos tumores superficiales de la mucosa de la vejiga (urotelio): el tumor papilar y el tumor plano. Según la clasificación TNM, aceptada internacionalmente, se dan los siguientes estadios (la inicial “T” indica tamaño del tumor):

  • Estadio Ta: carcinoma papilar limitado a la mucosa
  • Estadio Tis: el llamado carcinoma in situ (crece de forma plana y sólo cubre la capa superior de la mucosa)
  • Estadio T1: tumor se extiende al tejido conectivo que yace bajo la membrana mucosa

El cáncer se limita a la capa superficial de la vejiga y a la capa más interna de la pared vesical y no se infiltra en la membrana mucosa ni en el tejido conectivo de los músculos. En este estado de cáncer de vejiga, basta con un tratamiento relativamente pequeño: una operación endoscópica, a la que sigue una cistoscopia con anestesia: la conocida como resección transuretral (RTU). Transuretral significa “a través de la uretra”.

En la RTU, el urólogo conduce cuidadosamente un tubo rígido a través de la uretra hasta la vejiga. A través de este tubo delgado puede desplazar delicados instrumentos para la operación como un lazo eléctrico. Con éste, el médico elimina el tejido enfermo visible de modo que extirpa el tumor superficial. Al principio se realiza una prueba del tejido (biopsia), que un patólogo examina para determinar, entre otros, hasta qué capa se ha extendido el tumor.

A veces determinados resultados histológicos hacen necesario que en uno de los seguimientos (desde semanales a cada seis semanas) se realice una segunda intervención en la que el urólogo elimina el tejido nuevo. Esto permite que el médico detecte y elimine áreas malignas que no se retiraron en la primera intervención.

Para evitar que el cáncer de vejiga se repita, el médico, tras determinados tumores, termina el tratamiento con el uso de la quimioterapia local (quimioterapia local o tópica) tras el RTU. A través de un catéter urinario se conducen los fármacos a la vejiga, en la que permanecen durante un corto periodo de tiempo. Este tratamiento se conoce como instilación y se realiza con sustancias del grupo de los anticancerosos (fármacos citostáticos) como la doxorrubicina, la epirubicina o la mitomicina. Los fármacos sólo actúan dentro de la vejiga, aunque los efectos secundarios pueden afectar a otros órganos como las náuseas, los vómitos o la pérdida del cabello.

Otra opción de tratamiento consiste en la inmunoterapia con vacuna de BCG (Bacilo de Calmette-Guérin), que supuestamente aumenta la respuesta inmune de la vejiga. En casos en los que se da un carcinoma in situ, que por definición sólo afecta a la capa superior de la mucosa, la inmunoterapia sigue siempre a la RTU, puesto que el riesgo de recaída es alto. Se necesita un poco de espacio temporal desde la primera cirugía y después se repite varias veces a lo largo de un tiempo.

Lo más importante son las revisiones regulares (al principio cada tres meses) tras el tratamiento del tumor de vejiga superficial, de manera que así se reduzcan las posibilidades de que el cáncer reaparezca.