Cáncer de colon: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (30 de Marzo de 2017)

El tratamiento del cáncer de colon depende del tipo de carcinoma y de sus características concretas. Normalmente, el tratamiento de elección de este tipo de carcinomas suele ser la extirpación completa del tumor mediante una intervención quirúrgica. Las metástasis del tumor en el pulmón, hígado y área abdominal también se eliminan quirúrgicamente. Si el cáncer de colon está muy avanzado, los médicos también aplican como tratamiento complementario a la operación radioterapia o quimioterapia, o una combinación de ambas.

Antes de la intervención, estos métodos sirven para reducir el tumor y facilitar así la intervención quirúrgica (tratamiento neoadyuvante). Asimismo, un cáncer de colon demasiado grande para su extirpación, puede operarse en muchas ocasiones después de seguir un tratamiento previo con dichos métodos. La quimioterapia o radioterapia aplicadas tras la intervención del cáncer de colon, sirven para destruir las células cancerígenas aún presentes. Mientras que la radioterapia actúa únicamente localmente en la zona de radiación, la quimioterapia afecta a todas las células cancerígenas del cuerpo.

Especialmente, en el tratamiento de un cáncer de colon muy avanzado, la quimioterapia con una nueva serie de preparados de nuevo desarrollo, ofrece a los pacientes mayores oportunidades de supervivencia (en general, más años frente a unos pocos meses sin tratamiento) y una mejor calidad de vida. Así, el dolor se mitiga, la movilidad se conserva durante más tiempo y el cáncer de colon se estabiliza gracias al tratamiento, a menudo en un periodo de tiempo más prolongado. Esto es importante tanto a nivel físico como a nivel psíquico.

Cáncer de intestino grueso

El tratamiento del cáncer de intestino grueso consiste normalmente en una intervención quirúrgica, en la cual, los cirujanos intentan, en la medida de lo posible, eliminar todo el tejido tumoral. La extensión de la intervención quirúrgica dependerá del flujo de sangre del segmento de intestino afectado y del flujo linfático. De este modo, en el cáncer de una sección del intestino grueso ascendente puede ser necesario extirpar la mitad del intestino grueso (hemicolectomía). En el cáncer de una sección del intestino grueso descendente debe extirparse una mayor parte del intestino grueso, puesto que aquí existen numerosas conexiones transversales entre los vasos sanguíneos de todas las secciones del intestino grueso y podrían haberse formado metástasis muy desperdigadas por los ganglios linfáticos.

Al contrario de lo que sucede en el cáncer rectal, la radioterapia no es habitual en el cáncer de colon. La excepción son los tumores grandes adheridos de forma fija a la pared abdominal. La quimioterapia y la terapia láser quirúrgica, en caso de existencia de metástasis hepática, se corresponden en lo esencial con el cáncer rectal.

 Cáncer rectal

En el cáncer rectal, el tratamiento más importante es la intervención quirúrgica. Aquí se efectúa una resección en bloque. En esta intervención, los cirujanos eliminan el cáncer en toda su extensión incluyendo un borde de cinco centímetros de ancho de tejido sano junto con sus vasos sanguíneos y ganglios linfáticos. Si el tumor se halla a más de ocho centímetros por encima del conducto anal, por lo general, pueden mantenerse la defecación normal y la función del esfínter. Si el cáncer se halla cerca del conducto anal, será necesaria, en la mayoría de los casos, un ano artificial (ostomía).

Por lo general, en caso de cáncer rectal, tras la intervención quirúrgica se efectuará diariamente un tratamiento con radioterapia en un plazo de tiempo de cinco a siete semanas. Únicamente en estadios tumorales tempranos donde no se han visto afectados los ganglios linfáticos y es improbable una reaparición del tumor (recidiva), puede renunciarse a esta radiación. Dependiendo del tamaño y posición del tumor antes de la operación, también puede ser necesaria una reducción del tumor mediante quimioterapia y radiación (radioquimioterapia simultánea).

Medicamentos durante la quimioterapia

La sustancia 5-fluorouracilo (5-FU) como sustancia aislada y más tarde en combinación con ácido folínico (5-FU/FA), supuso durante más de 30 años el estándar en la quimioterapia del cáncer de colon (carcinoma de colon, carcinoma colorrectal). En los últimos años se han venido desarrollando una serie de sustancias activas y efectivas que se utilizan actualmente con gran éxito. Entre ellas se encuentran el oxaliplatino, la capecitabina o el irinotecan.

Con la combinación de 5-FU y de los nuevos medicamentos, se consiguen éxitos terapéuticos notablemente superiores en el caso del cáncer de colon. También en estadios avanzados de cáncer de colon pueden alcanzarse tasas de supervivencia claramente mayores con una mejor calidad de vida, en general, varios años frente a unos pocos sin tratamiento. El 5-FU también está disponible en comprimidos. En comparación con su dosis como infusión, los comprimidos se toleran mejor y el tratamiento es más agradable y sencillo.

Los medicamentos altamente potentes, utilizados en quimioterapia en el cáncer de colon, también tienen efectos secundarios no deseados. Entre estos se encuentran la falta de apetito, la diarrea y la caída del cabello. La frecuencia y manifestación de estos efectos secundarios ha disminuido con la ingesta de nuevas sustancias activas y gracias a los modernos protocolos terapéuticos. Por otro lado, los efectos no deseados pueden tratarse a su vez bastante bien con medicamentos. Cuando finaliza la quimioterapia, o bien durante el tratamiento, estos efectos secundarios desaparecen rápidamente la mayoría de las veces.

Termoterapia

La termoterapia (hipertermia) combinada con una radioterapia supone un nuevo enfoque terapéutico en el cáncer de colon. Poco antes o poco después de una radiación de la pelvis la zona se calienta a unos 40 a 42 grados Celsius.

Terapia láser

Cuando las metástasis del cáncer de colon se han asentado en el hígado (metástasis hepática), estas pueden extirparse quirúrgicamente siempre que no haya que extirpar demasiado tejido hepático. Una buena condición previa es que las metástasis se limiten a uno de los lóbulos; así, el cirujano puede extirpar completamente dicho lóbulo.

Si están afectados ambos lóbulos por metástasis de cáncer colorrectal y es imposible la exégesis (extirpación) de las metástasis, la terapia láser puede ser de gran ayuda. En este tratamiento, se “queman”, por así decirlo, las metástasis hepáticas mediante un láser introducido a través de un endoscopio. Para que esta terapia láser tenga éxito, las metástasis hepáticas no deben superar un número y tamaño determinados. Esta terapia también puede utilizarse para extirpar pólipos del colon o tumores que están obstruyendo el colon o el estómago.

Alimentación en caso de cáncer de colon

Debido a los diferentes tratamientos (intervención quirúrgica, quimioterapia, radioterapia), muchas personas pierden mucho peso porque el tratamiento afecta directamente a una gran parte del conducto digestivo. Por ello, a menudo es necesario seguir una alimentación especial en caso de cáncer de colon. No obstante, tras una intervención quirúrgica satisfactoria, el peso se suele normalizar con el tiempo.

Si el tratamiento se extiende en el tiempo o si se han formado metástasis en otras regiones del cuerpo es necesaria una alimentación especial a más largo plazo. Los médicos y expertos en nutrición elaboran para ello, planes alimenticios pensados para cada paciente individual. Lo importante es que con la alimentación especial se sobrecarguen lo menos posible los órganos digestivos, pero que sea rica en calorías para compensar la pérdida de peso. Tras el tratamiento del cáncer puede comenzarse a seguir de nuevo una alimentación normal y equilibrada. En primer lugar, esta deberá ser pobre en fibras y que no provoque flatulencias. Tras un tratamiento de cáncer de colon la fibra sobrecarga demasiado el intestino.

No hay ninguna regla especial en cuanto a la alimentación tras un cáncer de colon, siempre que la alimentación sea realmente equilibrada. Esto vale también en el caso de que se insertara un ano artificial dentro del tratamiento contra el cáncer de colon, o cuando el ano natural se reduzca notablemente tras la intervención quirúrgica.

Ano artificial

Un ano artificial (estoma) o un intestino más corto no significan obligatoriamente que se requiera una alimentación especial. No obstante, con frecuencia se recomienda informar sobre la alimentación adecuada para asegurar una alimentación equilibrada y no sobrecargar innecesariamente el conducto digestivo. Puesto que un ano artificial se coloca, por lo general, a través de la pared abdominal, no deberá haber sobrepeso, ya que esto dificultaría el acceso.

Dependiendo de la zona del intestino que se extirpe, pueden producirse síntomas de deficiencia, pero no tiene por qué ser el caso. Con frecuencia, los pacientes padecen diarrea, puesto que las heces no pueden formarse correctamente. En este caso, es muy importante que la persona beba suficiente líquido.