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Cáncer de ano

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (16 de Diciembre de 2016)

© Jupiterimages/iStockphoto

¿Qué es el cáncer de ano? El cáncer de ano es un tumor maligno situado en el canal anal. Entre los factores de riesgo se encuentran determinadas enfermedades venéreas, las infecciones crónicas y los esfuerzos reiterativos en la mucosa anal. El cáncer de ano es poco común y es cuatro veces más frecuente en mujeres que en hombres.

Un carcinoma de ano es un tumor maligno en el canal anal, que en la mayoría de los casos presenta las características del llamado cáncer de células escamosas. Para establecer una comparación, el carcinoma de intestino grueso se denomina normalmente adenocarcinoma. Cuando aparece un tumor maligno en la entrada del canal anal y en la piel del ano, los médicos hablan de carcinoma epidermoide de ano. Este tipo de cáncer se clasifica entre los tumores de piel.

Los síntomas que pueden darse en un carcinoma de ano son: sangre en las heces, dolor durante la defecación y escozor anal. Estas molestias pueden también estar causadas por hemorroides, por lo que es importante esclarecer la sospecha de cáncer mediante una endoscopia del recto (rectoscopia).

A partir de los 45 años, tanto hombres como mujeres pueden solicitar una revisión para la prevención del cáncer en la que el médico analiza, entre otros, la existencia de tumores en la región anal. Para ello, examina el recto y toma una muestra fecal para analizar la presencia de sangre oculta en las heces (test de sangre oculta en heces).

El tratamiento del cáncer de ano depende de distintos factores. Los tumores pequeños y reconocidos a tiempo se pueden extirpar completamente mediante cirugía. En los casos de carcinoma en fase avanzada, por lo general se combina la radioterapia con la quimioterapia, lo que en muchos casos logra curar el tumor. Por esta razón, el cáncer de ano se considera un tumor con pronóstico favorable. Si no es posible lograr la recuperación completa, la terapia puede reducir el cáncer de ano de manera que el enfermo pueda convivir lo mejor posible con la enfermedad. En algunos casos de fase avanzada también resulta adecuada una operación en la que el cirujano debe extirpar una parte del intestino e implantar un ano artificial.