Cáncer: Diagnóstico

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dra. Isabel Pescador (1 de Febrero de 2018)

¿Cómo se diagnostica el cáncer? El cáncer se diagnostica, con una evaluación minuciosa del paciente. El primer indicativo de la posible presencia de una enfermedad cancerosa son los síntomas descritos por el afectado, el historial clínico y las circunstancias y hábitos de vida (anamnesis), así como la exploración clínica.

Para determinar con exactitud de qué tipo de tumor se trata, dónde está localizado y qué extensión tiene, existen diversas medidas diagnósticas disponibles:

Un análisis de sangre en laboratorio y, si se dan los indicios correspondientes, la determinación de los llamados marcadores tumorales sanguíneos aportan información muy valiosa para el diagnóstico. Los marcadores tumorales son sustancias del propio cuerpo que pueden estar presentes en la sangre en niveles elevados cuando el paciente padece determinadas enfermedades tumorales, ya que las células del tumor las producen o estimulan su formación. Se trata en la mayoría de los casos de ciertas moléculas de glicoproteínas. Sin embargo, aunque se detecten estos marcadores tumorales en la sangre, esto no quiere decir que realmente exista un tumor maligno. Los marcadores tan solo constituyen un indicio de una posible enfermedad cancerosa, dado que también pueden tener un origen inofensivo. Por otra parte, no en todas las formas de cáncer aparecen marcadores tumorales.Cuando existen síntomas que apuntan a una enfermedad cancerosa, suele realizarse en primer lugar una radiografía. De hecho, en muchas ocasiones los médicos detectan tumores y metástasis por casualidad durante un examen radiológico sin que hubiera sospecha de cáncer. Por otro lado, la ecografía permite obtener imágenes de tejidos de diferente espesor. Un ojo entrenado es capaz de reconocer las alteraciones en la densidad que constituyen una de las diferencias entre el tejido sano y el tumoral. Las ecografías son adecuadas especialmente en aquellas regiones del cuerpo conformadas por muchas partes blandas y sin huesos. Con esta prueba se visualizan de manera adecuada, por ejemplo, el hígado, la glándula tiroides o áreas de los riñones.

Con ayuda de una gammagrafía ósea, el médico puede detectar metástasis en los huesos. En este tipo de prueba diagnóstica, el paciente toma sustancias específicas que han sido marcadas radiactivamente (radiofármacos). Otros procedimientos de diagnóstico por imagen como la tomografía axial computarizada (TAC) o la tomografía por resonancia magnética (TRM) contribuyen a evaluar en detalle el cáncer detectado. Un examen minucioso de una muestra de tejido (biopsia), extraída de la región sospechosa por el facultativo, por ejemplo, bajo anestesia local, aporta información relevante sobre el tipo de tumor.


En algunas enfermedades cancerosas con componente hereditario, hay disponibles pruebas genéticas para las personas en situación de riesgo.