Cálculos renales (piedras en el riñón, litiasis renal)

Autor: Redacción Onmeda (5 de Marzo de 2017)

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Los cálculos renales, también denominados piedras en el riñón, afectan, aproximadamente, a un 5% de la población española. Esta patología, también conocida como nefrolitiasis o litiasis renal, es resultado de la cristalización de sustancias que se encuentran normalmente disueltas en la orina. En las mujeres y niños la incidencia de la nefrolitiasis es menor que en los hombres.

En la mayoría de las ocasiones las causas de los cálculos renales no llegan a esclarecerse. En 1 de cada 5 casos, aproximadamente, los factores genéticos, la alimentación, la cantidad de líquido ingerida, las infecciones de las vías urinarias y diversas enfermedades metabólicas participan en su aparición.

Los síntomas de los cálculos renales dependen del lugar en que estén localizados y de su movilidad. Con frecuencia las piedras no llegan a detectarse, o se hallan por casualidad. Sin embargo, pueden provocar un cólico nefrítico, caracterizado por dolores intensos en la espalda, los flancos o la parte inferior del abdomen. Si un cálculo renal se desplaza desde el riñón hasta el uréter (que une el riñón con la vejiga urinaria), desencadena un cólico ureteral. En este caso el dolor puede irradiar también a la ingle y a los genitales.

El diagnóstico de la litiasis renal se efectúa en primer lugar en base a las molestias que presenta el paciente, así como por medio de una ecografía y un examen radiológico de las vías urinarias eferentes. Normalmente no se requiere tratamiento: en la mayoría de los casos las piedras se eliminan con la orina (expulsión espontánea). De no ser así, se puede recurrir a diversas técnicas: desintegrarlos desde el exterior, como en el caso del tratamiento con ondas de choque o litotricia; extraerlos mediante una nefroscopia o con una canastilla durante una cistoscopia; y (en casos poco habituales) disolverlos con fármacos o extraerlos quirúrgicamente.

En caso de cólico nefrítico agudo, resultan de ayuda un tratamiento analgésico adecuado y la resolución de una posible uropatía obstructiva. Asimismo, si se padece nefrolitiasis es aconsejable tratar las causas que han provocado la formación de los cálculos. La medida más importante para prevenir las piedras en el riñón consiste en beber líquido en abundancia.

Los cálculos renales o nefrolitos (del griego nephrós = riñón, líthos = piedra) son estructuras sólidas que en caso de nefrolitiasis se forman en los riñones y en las vías urinarias eferentes (uréter, vejiga). Con frecuencia se utiliza como sinónimo el término urolitiasis (del griego ùron = orina). El tamaño de los cálculos puede ser muy variable: desde pocos milímetros (aproximadamente como un grano de arroz) hasta varios centímetros (cálculos coraliformes, que en ocasiones ocupan por completo la pelvis renal). En alrededor del 80% de los casos, las piedras aparecen de forma unilateral.

Incidencia

En España la nefrolitiasis tiene una incidencia aproximada del 5%. Cada año, se registran 500 nuevos casos por cada 100 000 habitantes. Las mujeres la sufren con mucha menor frecuencia que los hombres, y en los niños son poco habituales. Los cálculos aparecen sobre todo entre los 30 y los 60 años de edad. El 50% de los pacientes padece litiasis renal en una sola ocasión; mientras que el 50% restante puede reducir de modo considerable el riesgo de reaparición (recidiva) mediante una prevención adecuada (profilaxis de los cálculos renales).

En las regiones secas, cálidas y montañosas, los cálculos renales son mucho más habituales. En los países occidentales industrializados, la incidencia ha aumentado de forma notable durante las últimas décadas. Por el contrario, en las zonas donde está extendida la malnutrición, este trastorno es infrecuente.

Tipos de cálculos

Los cálculos renales pueden clasificarse en varios tipos en función de su composición.

En cada uno de ellos predomina un material.

En la siguiente lista aparecen por orden de frecuencia:

  • Cálculos de oxalato cálcico (75%)
  • Cálculos de magnesio, amonio y fosfato (estruvita), también llamados cálculos infecciosos, ya que aparecen en relación con una infección urinaria (10%)
  • Cálculos de ácido úrico (5%)
  • Cálculos de fosfato cálcico (5%)
  • Cálculos de cistina (menos del 1%)