Bulimia (bulimia nerviosa): Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2016)

En la bulimia (bulimia nerviosa) el tratamiento podrá ser, por lo general, ambulatorio. El ingreso hospitalario es necesario cuando se dan complicaciones médicas, los afectados tienen mucho estrés o el tratamiento ambulatorio no es efectivo.

El tratamiento de la bulimia trata de subsanar las molestias físicas y las alteraciones (por ejemplo, los trastornos electrolíticos). La otra finalidad del tratamiento consiste en curar el desencadenante de la bulimia nerviosa. Puesto que se considera que la bulimia tiene causas psíquicas subyacentes, la parte esencial del tratamiento trata de hallar los mecanismos físicos y conductuales del trastorno alimentario y la conducta adictiva relacionada con éste.

Comportamiento alimentario

En la bulimia (bulimia nerviosa) es un importante objetivo a largo plazo cambiar la conducta alimentaria. Para esto, no sólo es importante prestar atención al consumo de calorías, sino también a una alimentación adecuada y a una buena distribución temporal de éstas. En primer lugar, los terapeutas examinan el comportamiento alimentario. A continuación se realiza un reconocimiento de las consecuencias biológicas y psicológicas de la malnutrición. Finalmente, el terapeuta y los afectados realizan un plan del consumo de comida. Con frecuencia, en estos planes de consumo es necesario un férreo control de los afectados, puesto que a menudo parecen estar tomando los alimentos acordados, pero, por miedo a ganar peso, en secreto siguen tomando medidas para perder peso. Por tanto, suele ser de ayuda el sistema de dar recompensas al cumplir con el tratamiento.

Terapia cognitivo-conductual

En la bulimia (bulimia nerviosa) también se usan métodos de la terapia cognitivo-conductual. En la evolución de los trastornos alimentarios las personas con bulimia, debido a su miedo a ganar peso, adoptan medidas de prevención de aumento de peso como solución a sus problemas. Con el tratamiento deben aprender a comer sin sentimiento de culpa y a no intervenir en el proceso normal de la digestión con laxantes o vómitos.

También es importante para el tratamiento de la bulimia acabar con las ideas irracionales subyacentes. Por ejemplo, la idea de que sólo siendo delgado se será querido puede ser uno de los motivos por los que se dan las estrictas medidas de control de peso en la bulimia nerviosa. En este caso, los terapeutas y los pacientes trabajarán juntos para destacar otras características que hacen valiosas a las personas.

También es aconsejable trabajar con métodos cognitivo-conductuales las estrategias adecuadas para que los enfermos de bulimia dejen de depender de la opinión de los demás. Los propósitos de vida alternativos y buscar otras fuentes de satisfacción son de gran ayuda. Los ejercicios deben contribuir a eliminar o disminuir los trastornos de la imagen física.

En la bulimia (bulimia nerviosa) es muy importante para el éxito de la terapia aprender estrategias para la resolución de problemas. Puesto que los atracones y los vómitos se dan a menudo tras situaciones de estrés, los pacientes recibirán ayuda sobre cómo manejar dichas situaciones. Para ello, en el tratamiento de la bulimia se pondrán en práctica estrategias para la resolución de problemas que les permitan manejar el estrés y las situaciones complicadas. Se conseguirá, por ejemplo, creando una situación que a menudo desencadena un atracón. Este ataque deberá evitarse y el afectado podrá resolver el problema mediante otro tipo de conducta de afrontamiento (por ejemplo, con un ejercicio de relajación).

Terapia creativa

Parte del tratamiento de la bulimia puede consistir en una terapia creativa. La pinturaterapia o la musicoterapia ofrecen a los pacientes la posibilidad de expresar los conflictos y los sentimientos que no quieren comunicar directamente. Una pintura puede ser clave para explicar al terapeuta la experiencia del paciente con la enfermedad.

Fármacos

En el tratamiento de la bulimia (bulimia nerviosa) los fármacos tienen un papel secundario. Sin embargo, en algunos casos se utilizan para el tratamiento de los trastornos alimenticios antidepresivos tricíclicos o serotoninérgicos e inhibidores de la monoaminooxidasa. La razón principal por la que se usa el tratamiento medicamentoso de la bulimia son los síntomas de depresión o para evitar recaídas. Hasta la aparición de los antidepresivos serotoninérgicos no se habían obtenido muy buenos resultados.