Bulimia (bulimia nerviosa): Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2016)

En la bulimia (bulimia nerviosa) los síntomas característicos son los atracones recurrentes, síntoma de una conducta adictiva (conocida como síndrome del atracón). En estos atracones los afectados toman grandes cantidades de comida en poco tiempo, sin poder controlar la ingesta. La mayoría de las veces se trata de hidratos de carbono y alimentos ricos en calorías, como las galletas, el chocolate, las patatas fritas o el pudin. El consumo excesivo de calorías puede llegar en algunos atracones a las 10.000 calorías. Estos se dan normalmente varias veces por semana, en algunos casos diariamente. Para que no sea evidente el gran consumo de alimentos de los afectados, a menudo van a varios supermercados diferentes en los que solo compran en pequeñas cantidades. El 20% de las personas con bulimia suele cometer hurtos para conseguir comida.

Uno de los principales síntomas de la bulimia es lo que se conoce como trastorno de la imagen corporal. Los afectados se perciben con más peso del que realmente tienen. Su figura es crucial para su autoestima. Por eso, los bulímicos temen ganar peso tras cada atracón y perciben esto como una gran amenaza, por lo que toman medidas para controlar su peso. Por lo general, se provocan el vómito o toman grandes cantidades de fármacos diuréticos o laxantes. Cuando esto ocurre, con el tiempo aparecen distintos síntomas en forma de cambios físicos.

Debido a los vómitos que se producen en la bulimia aparecen caries en los dientes y otros síntomas característicos, como los callos en los dedos. A veces se puede observar también una inflamación de las glándulas salivares. Otras posibles consecuencias físicas de la bulimia son la ronquera y la dificultad para tragar. También se puede producir dolor en el esófago. Puesto que en la bulimia nerviosa a menudo se abusa de los fármacos diuréticos o laxantes, estos pueden tener efectos secundarios en el tracto gastrointestinal o los riñones.

La alternancia entre los atracones y las dietas puede llevar a grandes fluctuaciones de peso. Sin embargo, el peso suele mantenerse dentro de los límites normales. A pesar de eso, en los bulímicos se observan signos de malnutrición que suelen ocasionar alteraciones en los niveles de vitaminas o de electrolitos. Debido a la deficiencia de potasio se pueden producir, en los casos severos, trastornos del ritmo cardiaco. La desnutrición en la bulimia también conduce a cambios hormonales y metabólicos, que hacen que descienda el gasto de energía. Dadas estas condiciones, los afectados aumentan de peso rápidamente ante un consumo normal de calorías. Puesto que, debido a esto, tratan de controlar aún más su peso, se da un círculo vicioso que es característico de la bulimia.

Hasta el 50% de los afectados por bulimia muestra síntomas de depresión. En relación con los atracones y los vómitos se producen cambios del estado de ánimo, un sentimiento de culpa y pensamientos suicidas. Los atracones provocan remordimientos (los afectados piensan que no pueden controlarse). El sentimiento de alivio tras el vómito dura poco y le sigue un sentimiento de desesperación. Esta conducta alimentaria alterada de la bulimia nerviosa va ligada a cambios en el comportamiento social. Los afectados se alejan de sus familiares y amigos y pierden interés en otras cosas. Este aislamiento puede intensificar la falta de autoestima, que a su vez hace que los afectados sigan intentando lograr el control de su peso para conseguir una apariencia supuestamente más atractiva.