Publicidad

Publicidad

Bruxismo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Pedro Argudo (19 de Febrero de 2014)

© Jupiterimages/Pixland

El bruxismo es el hábito involuntario de rechinar o apretar los dientes. Es una de las llamadas parafunciones. Bajo este concepto se entienden la actividades del sistema de masticación sin “propósito funcional” como, por ejemplo, la trituración de los alimentos. Al rechinar o apretar los dientes la musculatura del sistema de masticación está hiperactiva. Este fenómeno puede manifestarse incluso durante la infancia.

El paciente no suele ser consciente de que rechina o aprieta los dientes porque suele hacerlo, sobre todo, mientras duerme. Rechinar los dientes mientras se duerme se produce en determinadas fases del sueño (la fase REM). En los casos muy pronunciados de bruxismo, el afectado presiona o rechina los dientes hasta 45 minutos seguidos con una fuerza mayor (parcialmente de más de cien kilogramos) que al masticar de forma normal. El bruxismo también puede producirse de día. En este caso, se produce en situaciones de tensión psíquica o de concentración extrema. La presión de los dientes extraordinariamente prolongada y con excesiva fuerza que no corresponde a los movimientos de masticación naturales, no tiene nada que ver con la ingesta de alimentos, es decir, se produce con la boca vacía. La sobrecarga permanente del bruxismo puede dañar el periodonto así como la sustancia dura de los dientes.

Las fuerzas que libera el bruxismo no solo afectan a las articulaciones maxilares, sino que sobrecarga y daña también a los músculos de masticación y a los propios dientes. Además, puede provocar tensiones en la zona de la cabeza y el cuello así como dolor de cara y dolor de cabeza.

El bruxismo está provocado por el estrés psíquico u obstáculos que dificultan el movimiento de masticación deslizante. El dentista puede proteger los dientes bien mediante un tratamiento con férulas de descarga y realizando un tallado selectivo de los dientes. Existen igualmente ejercicios fisioterapéuticos que ayudan a relajar la musculatura de masticación.

Más complicado es contrarrestar el desencadenante psíquico del bruxismo. Si el paciente padece situaciones de estrés constantes, puede ser recomendable someterse a un tratamiento psicológico en los casos más graves. Las medidas odontológicas solo pueden prevenir los daños pero no combaten la causa de los mismos.

Si una persona tiende a rechinar los dientes debe aprender a gestionar el estrés. Para ello existen técnicas de relajación como el entrenamiento autógeno, Tai-Chi o el yoga. Estas técnicas permiten afrontar el estrés diario de forma más tranquila y ayuda a reducir la intensidad del bruxismo.

Definición

El bruxismo es la forma más conocida de las llamadas parafunciones. Se entiende bajo este concepto las actividades del sistema de masticación que no tiene ningún “propósito funcional”. Un propósito funcional es, por ejemplo, triturar los alimentos. Entre las parafunciones como el rechinar los dientes, se encuentran también morderse el lado interior de las mejillas, los labios y la lengua, apretar los dientes o la lengua y masticar objetos como, por ejemplo, las uñas o un lápiz.

Considerándolo detenidamente, muchas personas descubren que también realizan al menos uno de estos movimientos inconscientemente. A pesar de lo extendido de muchas parafunciones entre la población, en la mayoría de los casos no tienen consecuencias graves para la boca o los dientes. Al rechinar los dientes o apretar los dientes sí se pueden dañar la salud de las diferentes piezas dentarias.

El bruxismo describe la presión de los dientes excepcionalmente prolongada y excesivamente intensiva que no corresponde al movimiento de masticación natural. El bruxismo no tiene nada que ver con la ingesta de alimentos; se produce con la boca vacía. La sobrecarga permanente del bruxismo puede dañar el periodonto así como la sustancia dura de los dientes. El bruxismo se produce de día en situaciones de tensión psíquica aunque sobre todo por la noche y durante las fases de sueño planas (fase REM). En los casos muy pronunciados de bruxismo, el afectado presiona o rechina los dientes hasta 45 minutos seguidos con una fuerza mayor (parcialmente de más de cien kilogramos) que al masticar de forma normal.

Incidencia

Rechinar o presionar los dientes (bruxismo) es un fenómeno muy extendido entre la población. Cada dos niños de doce años presentan daños en sus debido al rechinar de dientes. Casi todos los adultos presentan señales de desgaste en los dientes producido por bruxismo anterior.

Aproximadamente el 80% de todas las personas con enfermedades del periodonto también tiende a padecer bruxismo, Con todo, solo entre el 10 y 20% de los afectados son conscientes de su bruxismo. Presionar con los dientes se percibe con mayor frecuencia que rechinar los dientes.

Causas

En el caso del bruxismo, las causas probables se encuentran en el cerebro y están asociadas al estrés emocional que se procesa durante el sueño. Por tanto, el bruxismo nocturno representa también una forma de alteración del sueño (parasomnia). Las situaciones breves de estrés en el entorno familiar o laboral también pueden exteriorizarse mediante el bruxismo. En algunos casos es una enfermedad del periodonto la causante de los problemas; una prótesis dental mal asentada (puentes, coronas, prótesis) o empastes pueden provocar rechinar o presionar los dientes.

El bruxismo también puede aparecer debido a problemas ortopédicos que provocan posiciones incorrectas. Una posible causa neurológica puede ser, entre otros, la esclerosis múltiple.

Generalmente el bruxismo es un fenómeno frecuente, no asociado necesariamente a una enfermedad psíquica u otra enfermedad grave.

Síntomas

Los afectados raramente perciben que rechinan o presionan los dientes. Tampoco perciben los síntomas porque se producen en la mayoría de los casos de forma inconsciente durante la fase de sueño. Solo cuando rechinar los dientes supera un punto determinado, pueden aparecer tensiones o endurecimiento de la musculatura facial. En ocasiones duelen los dientes, las articulaciones maxilares, la cara, las sienes y los oídos. En determinados casos el dolor se puede producir en toda la cabeza. Si el rechinar de dientes se prolonga en el tiempo, las tensiones además, pasar a la zona de la nuca y los hombros.

Si el bruxismo es leve, se pueden observar señales de desgaste (llamadas facetas esmerilladas o abrasiones) en los dientes. Si rechinar los dientes se convierte en un hábito marcado, los dientes pueden volverse sensibles o aflojarse. Las coronas desgastadas se hace visibles; en el peor de los casos el diente se puede partir longitudinalmente.

La musculatura de masticación puede aumentar considerablemente debido a la sobrecarga elevada que conlleva el bruxismo y se forman endurecimientos dolorosos. La sobrecarga prolongada de las articulaciones maxilares puede provocar alteraciones que dificultan abrir la boca. El afectado percibe una alteración de la posición del disco articular de la articulación maxilar (discus articularis) como un crujido al abrir la boca. Si el disco articular se desplaza, puede dificultar o incluso impedir que se pueda abrir la boca.

Las fuerzas que se ejercen al rechinar o presionar los dientes son inmensas. Si el bruxismo pasa a ser crónico se pueden producir procesos inflamatorios en las superficies de las articulaciones maxilares y las cápsulas articulares. En algunos casos también puede afectar a los tendones de las articulaciones maxilares.

Junto al rechinar y presionar de los dientes, se puede presionar la lengua contra el paladar o los dientes frontales de forma inconsciente: en no pocos casos se desplazan o incluso se aflojan los dientes.

Diagnóstico

El dentista diagnostica bruxismo a partir de las consecuencias características visibles en la dentadura como las señales de desgaste en los dientes, desgaste de las coronas y el aumento de la musculatura de masticación. Si se evidencia este tipo de alteraciones, la enfermedad ya se encuentra en una fase avanzada.

Más favorable es que el cónyuge del afectado perciba el rechinar con los dientes durante la noche y se lo comunique al afectado. En este caso se puede actuar antes de que se produzcan lesiones en los dientes.

Tratamiento

No existe un tratamiento que resuelve causas de rechinar o presionar los dientes (bruxismo). Sin embargo, se pueden paliar las molestias que provoca el bruxismo y prevenir daños subsiguientes.

Mediante férulas sintéticas especiales confeccionadas por el dentista se pueden proteger los dientes y evitar que se desgasten, así como proteger la articulación. La férula oclusal transparente debe utilizarse tanto de día como de noche. Los ejercicios fisioterapéuticos, el tratamiento con calor y los masajes contribuyen a relajar la musculatura de masticación.

Ser consciente en todo momento del bruxismo e impedirlo conscientemente conlleva un alivio a largo plazo. Es decir, debe acostumbrarse de forma consciente a no rechinar los dientes. Cuánto más se observe y corrija a sí mismo el afectado, mayor será la probabilidad de acabar con el problema. Un calendario donde registrar las fases de bruxismo también puede ser útil. También se pueden pegar puntos de color al borde de la pantalla del ordenador, el televisor o el volante para recordar a un paciente con bruxismo que debe relajar conscientemente la mandíbula y mantenerla relajada.

La posición correcta de las mandíbulas entre sí es la llamada posición flotante. Los músculos de masticación deben quedar relajados y los dientes de la mandíbula inferior y superior no deben tocarse. La distancia entre la mandíbula y el maxilar de ser entre dos a tres milímetros. Los dientes solo deben entrar en contacto al masticar.

Si los problemas psíquicos son la causa probable de rechinar y presionar los dientes, el tratamiento de los mismos es la forma más eficaz de solucionar el bruxismo. Al hablar con un terapeuta, muchas personas logran verbalizar y procesar sus problemas psíquicos. Aprender técnicas de relajación como el entrenamiento autógeno, la relajación muscular progresiva según Jacobson, Tai-Chi o yoga, pueden ayudar a gestionar de forma más tranquila y relajada las tensiones psíquicas.

Evolución

Si el bruxismo se prolonga en el tiempo, pueden producirse daños. Los daños odontológicos más serios se puede prevenir si se logra controlar de forma consciente el bruxismo: controlar activamente el rechinar y presionar de los dientes. Llevar de forma consecuente una férula oclusal puede evitar los daños de la dentadura. Especialmente al principio es difícil prestar suficiente atención a los movimientos de masticación y a la postura de las mandíbulas. Con el tiempo la mayoría de las personas se acostumbra a vigilar constantemente sus dientes.

Prevención

El estrés psíquico, considerado uno de los factores desencadenantes del bruxismo se puede prevenir. Las técnicas de relajación permiten procesar el estrés.

Fuentes

Periodoncia; Eley, Barry, Mena Soory, J.D Manson; 6ª Edición; 2011; Elsevier.

Anatomía de la sonrisa; Galip, Gürel; 2010; Elsevier.

Onmeda International