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Bronquiolitis

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (8 de Noviembre de 2016)

© iStock

La bronquiolitis es una infección vírica que afecta a los órganos respiratorios. Su momento de máxima incidencia es en los meses fríos, a partir de noviembre, con un pico máximo en las dos últimas semanas de diciembre; entonces empieza a decaer hasta la primavera.

Más de la mitad de las bronquiolitis están provocadas por el virus respiratorio sincitial (VRS).

La bronquiolitis afecta especialmente a niños pequeños, de menos de dos años. Cuanto menor es el niño mayor es el riesgo de padecerla y los síntomas son más graves, sobre todo en los primeros tres meses de vida.

Hay algunos grupos con mayor riesgo de padecer bronquiolitis: prematuros, inmunodeprimidos, síndrome de Down, niños con cardiopatías congénitas o con displasia broncopulmonar, entre otros.

Los síntomas de la bronquiolitis son comunes a otras infecciones respiratorias durante los primeros días, pero después van empeorando con tos recurrente, fiebre, dificultad respiratoria, letargia y dificultad para comer.

No hay ningún tratamiento farmacológico curativo para la bronquiolitis ni vacuna que pueda prevenirla, por ello, la enfermedad tiene que ser tratada con medidas de soporte que mejoren los síntomas como hidratación constante, lavado de las fosas nasales, aspiración de secreciones y posición erguida del niño.

Aunque es una enfermedad con poca mortalidad asociada (inferior al 1%), sí tiene una elevada morbilidad, y tras padecerla los afectados tienen más riesgo de sibilancias recurrentes.