Balanitis: Definición

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (15 de Junio de 2016)

La balanitis (inflamación del glande) y la postitis (inflamación del prepucio) son enfermedades frecuentes de la piel del pene:

  • En la balanitis se inflama el glande del pene,
  • En la postitis se inflaman el prepucio en su cara externa y en la interna.

En la mayoría de los casos se suele dar la inflamación del prepucio a la vez que la inflamación del glande. Esta inflamación de ambos se denomina balanopostitis. Los signos característicos de la balanitis y de la postitis son los siguientes:

  • Enrojecimiento
  • Inflamación
  • Escozor
  • Picor
  • Humedad
  • Secreción serosa o acuosa/purulenta

Dependiendo de cómo se presenten la balanitis y la postitis y de la edad del paciente se diferencia entre distintas formas de inflamación (aunque a veces no están claramente delimitadas):

Según la edad del paciente:

  • Balanitis/postitis en niños prepúberes: en uno de cada 20 niños se da a menudo balanitis/postitis infecciosa, muchas veces junto con fimosis o adherencias balanoprepuciales congénitas.
  • Balanitis/postitis en hombres jóvenes maduros sexualmente: menos frecuentes que en los niños, a menudo causadas por la actividad sexual, ya sean infecciosas o no infecciosas.
  • Balanitis/postitis en adultos: en raras ocasiones son infecciosas, influyen las condiciones físicas como causas de la inflamación. Es característica la balanitis por exceso de limpieza.
  • Balanitis/postitis en hombres de edad avanzada (también balanitis de Zoon o de células plasmáticas): frecuente, a menudo ocasionada por el adelgazamiento de la piel y el ablandamiento del tejido que se da con la edad. Sólo se presenta en hombres no circuncidados.
  • Balanopostitis infecciosa (balanitis candidiásica debido a una infección por el hongo Candida albicans): se da con poca frecuencia, en especial en diabéticos, pero también en hombres jóvenes cuando mantienen relaciones sexuales con mujeres con candiadisis vaginal.
  • Balanitis crónica: a veces causada como consecuencia de la conocida como balanitis xerótica obliterante, (estadio avanzado del liquien escleroso) en la que el prepucio se vuelve más grueso y se estrecha como si se tratara de cartílago.

Según el tipo de balanitis:

  • Balanitis candidiásica: rash eritematoso con dolor y/o picor. Las lesiones típicas son máculas eritematosas con pequeñas pápulas (algunas pueden estar erosionadas), o áreas rojo-grisáceas con aspecto vidrioso.

      En estos casos no suelen requerirse más exploraciones. En caso de duda diagnóstica se puede realizar un examen con hidróxido potásico o un       cultivo de zona subprepucial. En ocasiones es aconsejable descartar una diabetes mellitus como causa de candidiasis recidivante.

  • Liquen escleroso (Balanitis xerobliterans): proceso inflamatorio de posible etiología autoinmune. La lesión típica consiste en placas blanquecinas en glande que en ocasiones afectan hasta el prepucio. Pueden existir vesículas hemorrágicas y más raramente ampollas y ulceraciones. El prepucio puede convertirse en fimótico y puede además producirse una estenosis de meato. Suele asociarse a la diabetes mellitus. La biopsia de estas lesiones, aunque no se realice inicialmente, es la prueba esencial para llegar al diagnóstico definitivo.
  • Balanitis alérgicas/por irritantes: se presentan de forma muy variable, desde un pequeño eritema hasta causar edema de glande. En estos pacientes suele existir historia de atopia y casi siempre se asocia a lavados frecuentes de genitales, pero sólo en un pequeño porcentaje de casos se averigua el agente causante de las lesiones. En algunos casos puede ser útil la realización de test de provocación con la sustancia sospechosa.
  • Balanitis por herpes: causada por el virus herpes simple (VHS), principalmente el VHS-2, aunque la prevalencia de herpes genital por VHS-1 es cada vez mayor a causa del sexo oral-genital. La clínica varía según se trate de una primoinfección, un primer episodio no primario (primoinfección asintomática o infección por VHS en otra localización), o una recurrencia. La primoinfección da síntomas más graves; tras un periodo de incubación de 3-14 días, aparecen pápulas que evolucionan a vesículas, y éstas a úlceras dolorosas que pasan a costras, y curan en unos 10 días,. Además se asocia a adenopatías inguinales dolorosas. Un primer episodio no primario da una sintomatología menos intensa y duradera. Las infecciones recurrentes (más del 50% de los casos) dan sintomatología menos intensa que las 2 formas anteriores: las lesiones aparecen en la misma localización del primer episodio, pero con menor extensión. Hay que tener en cuenta que en casos de ulceración es aconsejable la realización de un cultivo para herpes simple, además de una serología luética para descartar una sífilis.
  • Balanitis por virus del papiloma humano (VPH): se puede realizar una biopsia si existen dudas diagnósticas y tipificar el VPH.
  • Eritema fijo medicamentoso: lesiones de aspecto variable, aunque suelen ser una o varias máculas eritematosas o violáceas y bien delimitadas. Pueden presentarse también como ampollas ulceradas. La erupción se inicia a las 24-48 horas tras la administración del fármaco responsable. En estos pacientes es esencial una anamnesis dirigida a antecedentes farmacológicos, así como investigar si existen antecedentes previos similares. Los fármacos que más frecuentemente pueden causar este tipo de lesión son: barbitúricos, analgésicos no narcóticos (pirazolonas, salicilatos y paracetamol), fenoftaleína, anticonceptivos orales y algunos antibióticos (sulfamidas y tetraciclinas). Es necesario explorar la mucosa oral y ocular. La reproducción de la lesión tras la administración del fármaco responsablee confirma el diagnóstico.
  • Balanitis circinada: lesiones blanco-grisáceas en glande de aspecto geográfico y con bordes blanquecinos. Se trata de un proceso inflamatorio que puede estar asociado o no a síndrome de Reiter. Puede realizarse una biopsia para llegar al diagnóstico definitivo. En estos pacientes se recomienda un cribaje de enfermedades de transmisión sexual, especialmente la infección por Chlamydia trachomatis.
  • Lesiones premalignas-carcinoma in situ (eritroplasia de Queyrat y enfermedad de Bowen): en la eritroplastia de Queyrat existe un riesgo mayor del 30% de progresión a cáncer invasivo. Las lesiones son eritematosas, con aspecto aterciopelado y bordes bien delimitados. Pueden contener lesiones blanquecinas sobreelevadas, que si son induradas sugieren un carcinoma de células escamosas. En la enfermedad de Bowen, el riesgo de degeneración a carcinoma escamoso invasivo es de más del 20%. Las lesiones son discretas y aparecen como placas eritematosas. En estos casos, la biopsia es esencial tras la sospecha diagnóstica para descartar un carcinoma de pene.
  • Balanitis de Zoon (de células plasmáticas): aparece en pacientes de edad avanzada no circuncidados y asociado a mala higiene, con lesiones rojo-anaranjadas brillantes, con bordes bien delimitados en glande y múltiples manchas eritematosas puntiformes. Pueden ser lesiones muy similares a la eritroplasia de Queyrat (lesión premaligna), por lo que es aconsejable realizar una biopsia.
  • Balanitis por anaerobios: supuración maloliente junto a edema de glande. Pueden existir erosiones con adenitis inguinal. Puede realizarse un cultivo de zona subprepucial para conocer el germen causal, así como una tinción de Gram.
  • Balanitis por aerobios: la presentación es variable, según el agente etiológico, pudiendo variar desde un pequeño eritema, hasta la aparición de fisuras y edema. También puede ser aconsejable la realización de un cultivo