Artrosis (desgaste del cartílago articular): Técnicas de regeneración del cartílago

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (16 de Diciembre de 2016)

En la actualidad existen varias técnicas de regeneración del cartílago disponibles. Como su nombre indica, esta técnica trata de sustituir por cartílago sano el cartílago desgastado de la articulación. Sin embargo, este método no se puede aplicar en casos en que el cartílago está dañado en profundidad o en los que la superficie afectada es muy grande.

Microfractura

Lo que se conoce como microfractura consiste en que la propia articulación forme un nuevo cartílago. Para eso, el médico aplana a través de una artroscopia el cartílago articular dañado hasta la capa que limita con el hueso. A continuación, se realizan a intervalos regulares agujeros de alrededor de tres milímetros. El médico produce así defectos artificiales mediante estos agujeros, lo que producirá un coágulo de sangre, el cual contiene células que pueden crear nuevo cartílago en la superficie de la articulación. Para proteger el cartílago recién creado, la articulación deberá mantenerse libre de esfuerzo durante al menos seis semanas.

Artroplastia por abrasión

La artroplastia por abrasión se utiliza en la artrosis de rodilla. En primer lugar, se desgasta la capa superior del hueso de la articulación mediante una artroscopia. Esto ocasiona hemorragia en los huesos sanos, que estimulará los propios procesos de reparación del cuerpo. Mediante la estimulación de la médula ósea se creará nuevo fibrocartílago. Transcurridas unas cuatro semanas se habrá creado una nueva capa de la articulación, aunque será menos resistente que el cartílago original.

La técnica de Pridie

La perforación tipo Pridie es muy parecida a la artroplastia por abrasión. En esta se causan lesiones en forma de puntos en el hueso bajo el cartílago dañado, lo que estimula la formación de fibrocartílago.

Implantes de fibra de carbono

Los implantes de fibra de carbono se utilizan en el tratamiento de la artrosis de rodilla. En los pequeños canales que se perforan en la zona dañada de la articulación, el cirujano realiza implantes de fibra de carbono. Estos estimulan el crecimiento de las células del tejido conectivo de modo que, transcurrido algún tiempo, se forma una superficie de cartílago nueva en la estructura del implante.

Trasplante de células de cartílago del propio cuerpo

En el trasplante de células de cartílago del propio cuerpo (trasplante de condrocitos autólogos, TCA) el paciente “se dona” a sí mismo cartílago intacto en base al siguiente principio: el cartílago del propio cuerpo se reproduce mediante cultivo y después se implanta en los puntos dañados de la articulación. Para esto son necesarias dos intervenciones. En la primera, el médico extrae células del cartílago de un punto sano. Transcurridas seis semanas estas células, que se habrán multiplicado en un laboratorio, se trasplantan en una segunda intervención quirúrgica en la articulación dañada.

Para colocar el cartílago cultivado en la articulación, se coserá cartílago procedente de la pierna en la zona afectada. Bajo esta capa protectora se inyectarán las células. Entonces comenzará a formarse de nuevo el cartílago.

Mosaicoplastia

En la mosaicoplastia, en primer lugar, se elimina un punto de cartílago sano que normalmente no se utiliza, como, por ejemplo, el borde del cartílago articular femoral. Éste se utiliza para sustituir el cartílago desgastado por la artrosis en la articulación. El cartílago tiene forma de cilindro de hasta un centímetro de diámetro. Trocito a trocito (como si se tratara de un mosaico), los pequeños defectos del cartílago articular pueden repararse.