Alzhéimer

Autor: Redacción Onmeda (19 de Septiembre de 2017)

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El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa grave, cuyos síntomas son pérdida de memoria, trastornos conductuales y deterioro cognitivo. Es la causa principal de demencia, y tiene una evolución lenta, afectando principalmente a personas mayores de 65 años, aunque a veces puede darse en personas jóvenes. Algunas causas genéticas del deterioro propio del alzhéimer están definidas, y otras todavía son un misterio.

La Enfermedad de Alzheimer es la causa de demencia más frecuente (entre el 50 y el 70% del total de casos). Este tipo de demencia (Demecia Tipo Alzhéimer o DTA) afecta a más de medio millón de personas en España (6% de las personas mayores de 70 años). Según el INE (2015), tanto la demencia como la enfermedad de Alzheimer están entre las diez primeras causas de muerte entre los españoles.

El alzhéimer se manifiesta por medio de una pérdida de memoria muy significativa. Algunos signos psíquicos habituales del alzhéimer son el miedo, la irritabilidad o las alucinaciones. Con el tiempo, el afectado pierde la conciencia de sí mismo y los que le rodean, y necesita ayuda para realizar tareas básicas, como comer o ir al baño.

¿Por qué se produce?

El alzhéimer afecta a las neuronas, responsables del funcionamiento del cerebro, y las conexiones entre ellas, que son las que hacen posible la memoria y los aprendizajes. En la enfermedad de Alzheimer, se produce daño y muerte de las neuronas y sus conexiones. El daño neuronal es causado por complejos procesos químicos en el interior de las neuronas. Algunas mutaciones genéticas se asocian a que se produzcan estos procesos químicos y, por tanto, que mueran las neuronas, dando lugar a la enfermedad. Pero otras posibles causas todavía no están definidas, especialmente en el alzhéimer en edad avanzada.

¿Se puede prevenir?

Existen algunos factores que podrían aumentar el riesgo de padecer alzhéimer. Algunas mutaciones genéticas observadas en el desarrollo del alzhéimer son responsables también de procesos de regulación de lípidos. Por eso, la arteriosclerosis, la hipertensión arterial y el sobrepeso pueden aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

El ejercicio físico y la dieta, así como la actividad mental regular (aprender un nuevo idioma, leer, realizar puzzles o crucigramas…) podrían reducir el riesgo de padecer alzhéimer.

Una corriente de investigación está trabajando en la actualidad en una vacuna,  EB-101, de doble función (preventiva y terapéutica), que permitiría impedir los procesos químicos que desencadenan la muerte neuronal y evitar la aparición de los síntomas hasta en un 80% de los casos. Todavía son necesarios más ensayos clínicos para poder aplicar la vacuna en personas. Mientras tanto, para retrasar la evolución del alzhéimer, se utilizan fármacos: inhibidores de acetilcolinesterasa y memantina.


Última revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (12 de Septiembre de 2016)