Caída de cabello (alopecia): Causas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (8 de Enero de 2016)

La pérdida del cabello (alopecia) tiene diferentes causas. Estas van desde una mayor sensibilidad hereditaria en los folículos capilares a las hormonas sexuales masculinas hasta infecciones y estrés frecuente, pasando por alteraciones del sistema inmunitario y ferropenia. A menudo, también la medicación, como en el caso de la quimioterapia, puede llevar a la pérdida del pelo.

Alopecia androgénica (alopecia hereditaria)

El término alopecia androgénica se utiliza cuando la causa de la pérdida de cabello es hereditaria, es decir, es de base genética. Por ello, también se la denomina alopecia hereditaria o alopecia determinada genéticamente. En ella aparece una hipersensibilidad de los folículos capilares a las hormonas masculinas, los andrógenos.

No existe una respuesta clara al porqué de las distintas zonas de calvicie, para la alopecia se contemplan varias causas. A menudo se encuentran en los folículos capilares. Estos “lugares de producción” se localizan bajo la piel y son muy susceptibles a ciertos factores externos, por ejemplo, los folículos predispuestos tienen una elevada cantidad de zonas de conexión, los llamados receptores, para las hormonas masculinas testosterona y dihidrotestosterona (DHT). La DHT es un derivado de la testosterona que se origina gracias a la acción de la enzima 5-alfa-reductasa.

La DHT interactúa en los receptores de los folículos capilares genéticamente afectados, acortando la fase de crecimiento, lo que acelera el ciclo capilar en su conjunto. En consecuencia, los pelos van perdiendo grosor y finalmente los folículos capilares se degeneran. Los expertos denominan este proceso como miniaturización del folículo.

Pérdida de cabello hereditaria en la mujer

En las mujeres la pérdida de cabello tiene varias causas. La más común es, como en los hombres, la alopecia heredada o androgénica.

Aproximadamente, una de cada cinco mujeres padece esta predisposición genética. En su caso, también se desarrolla debido a una alteración genética de los folículos, que los hace más sensibles a las hormonas sexuales masculinas (andrógenos).

La caída del cabello suele avanzar rápidamente. De un 30% a un 50% de las mujeres afectadas desarrollan una pérdida visible de cabello de los 20 a los 30 años. Las mujeres en la menopausia son especialmente vulnerables a la alopecia androgénica: en esta etapa se da un cambio hormonal que acelera la caída del pelo. En las mujeres no suelen estar afectados todos los folículos pilosos de una región del pelo, sino sólo una parte. Por ello, no se originan calvas, el pelo más bien se debilita y se hace visible el cuero cabelludo de manera difusa.

Otra de las diferencias en las mujeres respecto a la alopecia hereditaria en los hombres es el papel que juegan las enzimas implicadas. Estas proteínas especiales son las encargadas de transformar ciertas hormonas. Mientras que en el hombre juega un papel importante la enzima llamada 5-alfa reductasa, en la mujer es de gran relevancia la aromatasa. Transforma las hormonas masculinas (andrógenos) en femeninas (estrógenos). En las mujeres con alopecia androgénica la aromatasa está menos activa que en mujeres sanas. Como consecuencia aumenta la concentración de andrógenos en los folículos capilares predispuestos genéticamente; las hormonas masculinas perjudican los folículos causando la caída del cabello. Durante este proceso los folículos pilosos se degeneran (miniaturización).

Genética

El hecho de desarrollar una alopecia androgénica está determinado por factores hereditarios (genes). De ahí el término alopecia “hereditaria”, en la que tienen un rol varios genes. Se trata de una transmisión hereditaria poligénica o multifactorial. Esto explica, por ejemplo, el que la abundancia de cabello del abuelo (tanto por el lado materno como el paterno), del padre y del hijo pueda ser muy diferente. Es decir, que no hay una relación directa entre el tipo de cabello que tiene un familiar directo con el otro, porque no sólo hay que estar genéticamente predispuesto para esta enfermedad, sino que otros factores externos tienen que favorecer que aparezca la enfermedad.

Según los estudios científicos, la tendencia a la pérdida de cabello es principalmente transmitida de forma hereditaria a través de la madre: el receptor para los andrógenos, es decir, la zona de unión del folículo piloso con las hormonas sexuales masculinas, se transmite a través del cromosoma X. Como los hombres solo pueden heredar el cromosoma X de su madre, el “riesgo” de padecer alopecia se debe más bien a la madre o al abuelo materno, más que al padre. Sin embargo, los factores hereditarios no son los únicos causantes de la calvicie. Existen otros genes implicados independientemente del género paterno, por lo que, en ocasiones, la predisposición para la alopecia también puede transmitirse directamente del padre al hijo.

Hay muchos factores que determinan la aparición de la alopecia androgénica en los hombres y las mujeres. El grado de afectación es muy variable. Hay hombres que hasta edades avanzadas únicamente tienen leves entradas, mientras otros se quedan totalmente calvos desde jóvenes. La aparición de alopecia hereditaria puede variar también dentro de una familia. El hijo o la hija de un padre calvo o de una madre con pérdida de cabello pueden tener gran volumen de pelo. Por otro lado, un hombre o una mujer con mucho pelo pueden tener hijos a los que más tarde se les caiga el pelo.

Alopecia areata

La alopecia en parches redondos aparece típicamente de forma repentina, sin causas externas, y afecta de forma circular u ovalada. Según los conocimientos actuales se trata de una enfermedad autoinmune. La alopecia areata puede aparecer a cualquier edad y su incidencia suele repetirse en la misma familia, dándose con mayor frecuencia antes de los 30 años.

Como no se conocen exactamente las causas de la alopecia areata, se buscan otras posibles relaciones, como trastornos hormonales, posibles intoxicaciones con venenos y similares. Del mismo modo, la alopecia en parches redondos no suele estar relacionada con causas psicológicas.

Alopecia difusa

En la mayoría de los casos en la alopecia difusa se produce un debilitamiento del cabello porque se da de forma uniforme sobre toda la cabeza, lo que diferencia este tipo de calvicie del característico aspecto de la alopecia androgénica y areata.

La pérdida difusa del cabello se desarrolla debido a causas muy diversas:

  • Enfermedades (por ejemplo, alteración de la función tiroidea, infecciones, diabetes mellitus).
  • Una alimentación mala, no equilibrada.
  • Ferropenia.
  • Cambios hormonales (por ejemplo, tras el nacimiento de un hijo o la suspensión de anticonceptivos como la píldora).
  • Medicamentos (por ejemplo, inhibidores ACE, beta bloqueadores, heparina o quimioterapia con citotóxicos).
  • Radiaciones perjudiciales, como la radioterapia o la exposición a productos radioactivos.
  • Circunstancias externas como el estrés.

Pérdida del cabello por la quimioterapia

Determinadas enfermedades cancerosas suelen recibir un tratamiento con quimioterapia. El objetivo del tratamiento es detener el crecimiento de las células cancerosas o destruirlas. La alopecia es un efecto secundario frecuente en la quimioterapia. Esto ocurre porque los medicamentos prescritos (citotóxicos) influyen de forma importante en las células que crecen a gran velocidad y se dividen repetidamente. Aparte de las células cancerosas, afecta también a las células de las mucosas que produce el propio cuerpo (por ejemplo, en el estómago y en el intestino), las células sanguíneas y las células de los folículos pilosos.

Los pacientes que reciben un tratamiento con quimioterapia fuerte suelen perder la mayor parte del cabello en pocas semanas. La medicación perjudica a todos los folículos capilares que en ese momento se encuentren en la fase de crecimiento, lo que normalmente suele ser el 80% de todo el vello. Se quiebran en la raíz aproximadamente de dos a cuatro semanas después de producirse el daño. En la cabeza sólo quedan aquellos pelos que ya se encontraban en la fase de descanso del ciclo del cabello durante la quimioterapia. Como la fase de descanso, también sin quimioterapia, dura solo de dos a cuatro meses, estos cabellos también se caen pasado este tiempo.

La alopecia por quimioterapia es una forma de alopecia difusa. El cabello se cae de manera bastante uniforme en todas las zonas velludas de la cabeza. Una vez finalizada la quimioterapia, el cabello vuelve a crecer tras pocas semanas, ya que los folículos pilosos suelen recuperarse bastante bien de los daños. Dos ejemplos de principios activos que originan muy a menudo la calvicie debido a la quimioterapia son la ciclofosfamida y la doxorubicina.