Alergia al polvo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (8 de Marzo de 2017)

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La alergia al polvo se refiere a la alergia a los ácaros que se encuentran en el polvo. Este tipo de alergia es, junto con la alergia al polen, uno de los tipos de alergia más frecuentes en España. Los pacientes alérgicos al polvo reaccionan con síntomas alérgicos ante una exposición a los ácaros que viven en el polvo.

Al contrario que en la alergia al polen, en el caso de la alergia al polvo la presencia de alérgenos no depende de la estación del año, por lo que los afectados pueden mostrar síntomas alérgicos los doce meses. Sin embargo, la alergia al polvo es más frecuente durante los meses de invierno. En esa estación mueren muchos ácaros a causa de la calefacción de los hogares y se descomponen, lo que libera una gran cantidad de alérgenos en el ambiente. 

La alergia al polvo fue reconocida por primera vez en 1921 por el Dr. R. Kern. Unos años más tarde, en 1928, fue M. Decker quien apuntó que los ácaros tenían un papel importante en la alergia al polvo. Finalmente en 1967 se supo que era el ácaro Dermatophagoides pteronyssinus (el más común) el causante de la mayor parte de las alergias al polvo.

Los síntomas más característicos de la alergia al polvo son los siguientes:     

 

En los casos graves de alergia al polvo, el paciente también puede manifestar dificultad respiratoria (disnea) y asma bronquial alérgica.

El objetivo principal del tratamiento para la alergia al polvo es combatir los síntomas provocados por los alérgenos y eliminar el polvo para minimizar en la medida de lo posible el contacto con el desencadenante de la alergia y prevenir las molestias.

La primera medida para prevenir una alergia al polvo es intentar reducir al máximo la presencia de polvo en el hogar. Esto se consigue con medidas sencillas como por ejemplo, intentar limpiar la cama de ácaros, ya que los ácaros encuentran sus condiciones de vida ideales en los colchones utilizados con regularidad, o limpiar la casa y los muebles con frecuencia con un aspirador o productos específicos antiácaros.

Los antihistamínicos de efecto rápido (inhalados o por vía oral), las soluciones de glucocorticoides (generalmente inhaladas) y la adrenalina (inhalada o por vía subcutánea, intramuscular, intravenoso o incluso intraósea en reanimación cardiopulmonar, RCP) pueden ayudar a combatir los síntomas de la alergia al polvo. Para controlar los síntomas de la alergia al polvo a largo plazo puede ser una buena opción la hiposensibilización mediante inmunoterapia.