Alergia al polen (polinosis)

Autor: Redacción Onmeda (15 de Diciembre de 2016)

© iStock

¿Qué es la alergia al polen? La alergia al polen es una hipersensibilidad del organismo a determinadas sustancias (alérgenos) que se encuentran en el polen de las plantas y que normalmente suelen ser inofensivas para el organismo. La alergia al polen también se conoce como fiebre del heno o polinosis. El término rinitis alérgica también se emplea para describir alergias a las esporas de los hongos, los ácaros del polvo doméstico, las plumas o el epitelio (pelo) de los animales domésticos.

Una alergia, como la alergia al polen, es una hipersensibilidad del cuerpo a determinadas sustancias. El sistema inmunitario reacciona a determinadas sustancias (alérgenos) que normalmente son inofensivas para el organismo. En el caso de la polinosis se trata de ciertas albúminas, componentes de los granos de polen de los árboles y las flores. En las alergias con las características de la alergia al polen existen unas células defensivas que están activas y liberan mediadores inflamatorios. Estos mediadores (entre otros la histamina) producen las molestias típicas de una alergia, las ganas de estornudar, la rinitis o los ojos enrojecidos, por ejemplo. 

La alergia al polen afecta en España en torno al 10% de los niños y del 20 al 30% de los adolescentes y adultos, y la cifra va en aumento, desarrollándose antes de los 20 años en el 80% de los casos. La alergia al polen puede aparecer en distintos periodos del año en función de las temporadas de concentración de polen de las plantas. Algunas molestias habituales del periodo de floración pueden ser, por ejemplo, picor, escozor o inflamación de los ojos, así como goteo nasal y ganas de estornudar. Además de la fiebre del heno, la reacción alérgica también puede producir asma bronquial alérgica. Como consecuencia de todos estos síntomas no son pocos los casos en los que, además de la polinosis, los alérgicos al polen también sufren problemas de concentración o insomnio.

Los pacientes con alergia al polen (fiebre del heno), también es posible que desarrollen reacciones alérgicas a determinados alimentos al cabo de un tiempo. Las alergias cruzadas de este tipo se producen debido a las similitudes del polen alergizante con determinadas albúminas del alimento en cuestión, al que el cuerpo responde igualmente con una reacción alérgica. Por ejemplo, en el caso de los pacientes con alergia al polen del abedul es característico que con el tiempo desarrollen una alergia a los cacahuetes.

Frecuentemente, la fiebre del heno se manifiesta por primera vez durante la infancia y se cronifica. Es decir, el paciente es alérgico al polen durante toda la vida. Muchos alérgicos al polen se ven muy limitados durante la temporada de polinización debido a las distintas reacciones alérgicas, por lo que la fiebre del heno puede repercutir en la vida social y en el rendimiento académico y profesional del paciente.

Como sucede con otras alergias, el primer paso para tratar la alergia al polen es evitar el contacto con los alérgenos que desencadenan la reacción alérgica, en este caso la planta alergizante y su polen. Para mitigar los síntomas agudos de la fiebre del heno existen multitud de medicamentos. El único tratamiento contra la causa es la hiposensibilización.

La alergia al polen o fiebre del heno recibe otras denominaciones como “rinitis alérgica estacional”, “polinosis” o “rinoconjuntivitis alérgica estacional”.