Acné: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (26 de Junio de 2011)

El tratamiento temprano del acné evita que se produzcan cicatrices y otras complicaciones. El intento de combatir personalmente el acné puede provocar un empeoramiento de esta enfermedad de la piel, por ejemplo, al reventar uno mismo un grano o una espinilla (comedón), al limpiar y desinfectar la piel o al esconder las imperfecciones con maquillaje. Es importante considerar la opinión médica en el tratamiento del acné (por ejemplo, la de un dermatólogo), a pesar de que la mayoría de las veces la enfermedad desaparezca por sí sola cuando uno alcanza la primera edad adulta.

Con el fin de combatir el acné, las medidas a adoptar dependen principalmente de la forma y de la gravedad del acné. Aquí es relevante saber que el tratamiento lleva su tiempo y que no todos los medios contra el acné tienen los mismos efectos en las personas. Por consiguiente, para lograr que el tratamiento sea exitoso, hay que ser constante y, en los procesos largos, no interrumpirlos ni ejecutar paralelamente otras medidas personales.

La finalidad principal del tratamiento contra el acné pretende disminuir la producción de sebo de la piel, paliar las inflamaciones e infecciones bacterias y desinfectar la piel, evitar la formación de quistes y estimular la formación de la piel nueva.

Con un acné leve, esto se logra lavando y cuidando la piel frecuentemente con agua, tinturas o cremas sin agentes tensioactivos, adquiridas en farmacias o droguerías. Es mejor evitar los productos cosméticos y las pomadas grasas. En el caso de que el acné tenga una evolución grave, se recomiendan las recetas médicas, prescritas según la causa, forma y manifestación del acné, en forma tópica sobre la piel (p.ej. cremas, pomadas o lociones) o, en casos aún más graves, en forma de pastilla (sistemático). Estos pueden tomarse conjunta o separadamente.

Entre las fórmulas para el tratamiento del acné cuentan el peróxido de benzoilo, el ácido azelaico, la isotretinoína (un derivado de la vitamina A), el ácido salicílico y el cinc, así como los antibióticos, entre otros. Además, con el objetivo de curar el acné, se debería reducir la exposición a las radiaciones UV (se desaconseja tomar mucho el sol o ir demasiado al solárium). Asimismo, en los casos de acné graves, puede ser interesante la opción de la cortisona para disminuir la inflamación asociada. Igualmente, en el caso de mujeres con acné grave, existe un tratamiento hormonal (tratamiento con estrógenos) con una píldora anticonceptiva eficaz como antiandrogénico. Lo que sí hay que recalcar es que estas medidas contra el acné tienen efectos secundarios, por lo que muchas de ellas no se pueden tomar durante el embarazo.

A largo plazo, en los casos del grave acne inversa, el cual conlleva alteraciones de la piel en la zona anal, axilar, ingles o pecho de la mujer, no basta con tomar medicación sistémica (oral). Por lo tanto, usted puede dejarse operar dichas zonas mediante cirugía. En el caso de que usted esté afectado por dicha forma de acné y que además fume, es importante que renuncie a un mayor consumo de nicotina.

En los casos de acné provocados por factores extrínsecos (p.ej. acné causado por productos cosméticos, medicamentos o esteroides), el tratamiento consiste entonces en suprimir las causas. La buena alimentación puede ayudar igualmente al éxito del tratamiento. El consumo excesivo de leche y de productos lácteos, así como el de alimentos con un alto contenido de azúcar. (por ejemplo, el chocolate, la miel, la mermelada y otros productos de alimentación dulces) empeora o mejora la enfermedad de la piel. Consecuentemente, puede ser sustancial acompañar el tratamiento de acné con una dieta correspondiente.