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Candidiasis: Evolución

Autor: Redacción Onmeda (19 de Abril de 2017)

En caso de afta, es decir, candidiasis de la piel o las mucosas (candidiasis mucocutánea), la infección micótica queda limitada localmente. Con un tratamiento consecuente, el afta puede curarse sin problemas: los antifúngicos son, por lo general, muy efectivos contra la colonización superficial de la piel o las mucosas por Cándidas. Lo importante es utilizar los ungüentos y cremas según lo indicado y el tiempo necesario.

Complicaciones

Por lo general, las infecciones micóticas, como el afta, tienden a aparecer de forma recurrente (recidivas) incluso tras un tratamiento satisfactorio. Para evitar estas complicaciones, es muy importante, tratar también enfermedades como la diabetes mellitus que favorecen una candidiasis mucocutánea.

A diferencia del afta, una candidiasis sistémica puede resultar muy peligrosa: mientras que la infección en el caso del afta está bien localizada, en la candidiasis sistémica, los hongos se extienden por todo el cuerpo y, a medida que avanza la infección, infectan otros órganos o tejidos y provocan graves complicaciones. Una candidiasis sistémica es rara y puede aparecer en personas con un sistema inmunitario debilitado, como en el caso del SIDA o tras una quimioterapia. El tratamiento de esta forma de candidiasis resulta complicado a causa de la enfermedad grave subyacente. Puede dar lugar a una endocarditis candidiásica (infección de la membrana interna del corazón) o a una sepsis por cándidas, lo que, a menudo, conlleva a la muerte.