Enfermedad de Parkinson: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda (10 de Abril de 2017)

En la enfermedad de Parkinson (Parkinson o parkinsonismo primario) el diagnóstico tiene lugar durante una encuesta específica al afectado o a un familiar. Además, el médico realiza un examen exhaustivo. En el estadio avanzado los indicios de la enfermedad están tan marcados que esta enfermedad es reconocible a primera vista.

Cuando el médico constata una incapacidad de movimientos (acinesia) durante el examen y además un temblor, una rigidez muscular o la típica postura, todo ello señala a la enfermedad de Parkinson. Si los síntomas solo aparecen en un lado del cuerpo, este es un indicio más para el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson.

Un método para diagnosticar Parkinson es el denominado test de L-dopa. La L-dopa es una precursora de la dopamina, que en pacientes con Parkinson se presenta en menores concentraciones. En esta prueba, los pacientes reciben una dosis de L-dopa. Si los síntomas mejoran, esto valdría como indicio de enfermedad de Parkinson. No obstante, no es posible una confirmación definitiva con esta prueba.

Pueden obtenerse indicios adicionales de la existencia de la enfermedad mediante la tomografía computerizada (TAC) y la tomografía por resonancia magnética (TRM). Sirven para excluir otras enfermedades neurológicas que pueden causar modificaciones visibles en el cerebro.

Por otro lado, en la enfermedad de Parkinson pueden adoptarse las siguientes medidas para aclarar algunas cuestiones durante el diagnóstico:

  • Examen con ultrasonidos a través del cráneo (sonografía transcraneal). Este método no tiene ni efectos secundarios ni carga de radiación.
  • Los exámenes de medicina nuclear como el PET (tomografía por emisión de positrones) y el SPECT (tomografía computarizada por emisión de fotones individuales).