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Semana 7 de embarazo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (20 de Julio de 2016)

© iStock

En la semana 7 de embarazo el embrión mide unos 5 milímetros de longitud desde la cabeza hasta el coxis y tiene una forma que se asemeja a la de una pequeña judía. Durante esta semana de embarazo comienza a moverse.

Los primeros movimientos todavía no tienen control y parecen contracciones. A lo largo de las siguientes semanas, el bebé puede estar girando y saltando continuamente, y más adelante dará patadas y golpes controlados e, incluso, se puede chupar el pulgar o jugar con el cordón umbilical. En esta semana de embarazo ya se puede distinguir la forma del bebé, aunque la cabeza sigue estando muy unida al pecho. Las zonas para las ventanas nasales, los labios e, incluso, los dientes, ya están desarrollados.

El niño en imágenes

En cuanto sepas o sospeches que estás embarazada, debes acudir a tu médico de Atención Primaria, para que solicite la analítica del primer trimestre y pueda derivarte a tu matrona y tu ginecólogo, para la primera visita, en la que también te darán, probablemente, tu cartilla de embarazo. Las siguientes revisiones se realizarán cada 4 semanas hasta la semana 32. De la semana 32 hasta la fecha prevista del parto las revisiones son cada 2 semanas. Si ya has salido de cuentas, se realizará controles cada 2 días. No obstante, tu médico concertará las citas de forma individualizada según las necesidades de cada caso. Además, deben realizarse tres chequeos preventivos con ecografía: entre el principio de la semana 9 y finales de la semana 12 de embarazo, entre el principio de la semana 19 y finales de la semana 22 y entre el principio de la semana 29 y finales de la semana 32

En la semana 7 de embarazo el embrión tiene unas cinco semanas (la diferencia entre la edad gestacional y las semanas de embarazo existe porque las dos primeras semanas de embarazo solo sirven para la optimizar el cálculo). En total, un embarazo abarca 40 semanas o 9 meses. Así, se inicia el cálculo dos semanas antes de la fecundación, es decir, el primer día de la última menstruación. El momento de la ovulación no es fácil de determinar en todas las mujeres de modo retroactivo, por ello se prefiere mantener esta forma de contabilizar la duración del embarazo.

La madre

En la semana 7 de embarazo las molestias del embarazo suelen ir en aumento. El cansancio puede afectar a la futura madre de forma repentina y en cualquier momento del día. Este hecho está provocado por la hormona progesterona, que tiene un efecto sedante en el embarazo y puede inducir a un sueño aparentemente injustificado. Además los niveles de glucemia tienden a disminuir, así como la tensión arterial y esto puede provocar también cansancio y fatiga; por eso las embarazadas deben tomarse descansos para coger fuerzas.

A pesar de que cada vez necesitan dormir más, las embarazadas pueden tener problemas de sueño, sobre todo por la noche. Entre otras causas, esto se debe a que los ligamentos que sustentan el útero han de elongarse (estirarse) y pueden causar una tensión desagradable. El útero en crecimiento puede empujar la vejiga, por eso las embarazadas necesitan ir tan a menudo al baño. Asimismo, a las futuras madres les dan ataques de hambre repentinos y necesitan comer algo por las noches. Ya en la semana 7 muchas embarazadas tienen problemas con el aumento de pecho y les resulta difícil encontrar una adecuada posición para dormir.

En los primeros tres meses de embarazo pueden surgir problemas circulatorios como subidas o bajadas de tensión. Si las molestias del embarazo son de moderadas a intensas o muy numerosas, debes acudir al ginecólogo.

Los problemas circulatorios se deben en esta etapa, fundamentalmente, a los cambios hormonales que, entre otras cosas, hacen que los vasos sanguíneos se dilaten para poder irrigar mejor la placenta. Por otro lado, el volumen sanguíneo de la madre aumenta durante el embarazo hasta en un 50% y, al mismo tiempo, la sangre se vuelve menos densa para que pueda acceder con más facilidad a la placenta. Así, el corazón debe esforzarse más para lograr bombear la sangre y distribuirla por todo el organismo de la embarazada

El embrión

En la semana 7 de embarazo el embrión mide unos cinco milímetros y se asemeja a una pequeña judía con la cabeza ya colocada adecuadamente sobre el pecho. Desde ese momento crece aproximadamente un milímetro diario. Para indicar el tamaño de un embrión, durante los primeros meses de embarazo se habla de la longitud de la cabeza al coxis. También se mide el tamaño de la cabeza hasta el glúteo.

El corazón del embrión late muy deprisa y bombea sangre y oxígeno y los distribuye a todas las partes del pequeño cuerpo. Asimismo, ya se pueden reconocer los primeros indicios del cerebro, y la cabeza crece visiblemente. Los ojos y las ventanas nasales se ven como puntos negros, pero los párpados aún no están formados. La zona de los brazos y las piernas se han seguido desarrollando, por lo que ya se pueden distinguir brazos y piernas. Las pequeñas manos parecen remos, y los pies casi no se diferencian de las piernas. La columna vertebral ya formada estabiliza el cuerpo y el sistema nervioso se sigue desarrollando.

Incluso puede verse la cara del bebé por primera vez: se pueden distinguir claramente los ojos, la nariz y la boca. De todos modos, las órbitas oculares aún están situadas en la zona de la sien, por lo que la cabeza del embrión en esta fase recuerda un poco a la de un pez. Las protuberancias que se encuentran entre la apertura de la boca y el corazón se asemejan a las branquias de un pez.

Más tarde, de estas protuberancias se formarán la mandíbula inferior, el rostro y el cuello.

Además hay muchas zonas ya desarrolladas como, por ejemplo, las ventanas nasales, los labios, la lengua y los dientes. El latido del corazón ya es regular, aproximadamente de unos 150 latidos por minuto.

En la semana 7 de embarazo se forman los primeros músculos que le permiten los primeros movimientos sin control aún y que se asemejan a pequeñas contracciones del embrión.

Tanto el tamaño del bebé como el peso del bebé se desarrollan de forma individual según vaya avanzando la gestación. No te preocupes si los datos medios orientativos difieren de los de tu bebé.