Semana 38 de embarazo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (2 de Septiembre de 2016)

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En la semana 38 de embarazo el bebé ya mide unos 49 centímetros y pesa aproximadamente 3.100 gramos. Ya está preparado para el parto, aunque cada día que pasa en el seno materno es bueno para su desarrollo.

En las revisiones el ginecólogo presta cada vez más atención a que la placenta todavía pueda cumplir su función y a que el niño disponga de suficiente líquido amniótico. Si se observan irregularidades, es posible provocar el parto antes de tiempo para evitar complicaciones para la madre y el niño.

En la semana 38 de embarazo el bebé tiene alrededor de 36 semanas (la diferencia entre la edad y la semana de embarazo se debe a que las dos primeras semanas de embarazo solo sirven para optimizar el cálculo). En total el embarazo dura 40 semanas o 9 meses. El cálculo empieza unas dos semanas antes de la fecundación, esto es, desde el primer día de la última menstruación. Dicho cálculo ha demostrado ser más eficaz, porque no es posible determinar de forma clara y retroactiva la fecha de ovulación de cada mujer.  

La madre

“¿Cómo se nota que ha empezado?”. Esta es la cuestión que ocupa a muchas primerizas alrededor de la semana 38 de embarazo. Durante este periodo, aparte de las contracciones auténticas también se producen las contracciones de colocación y contracciones preliminares. La primeriza siente las contracciones de colocación unas dos o cuatro semanas antes del parto. Cuando esto sucede el niño se desliza perceptiblemente a mayor profundidad. Las contracciones preliminares (también denominadas contracciones de preparto) son aumentos del tono del útero irregulares dolorosos o indoloros que vuelven a desaparecer. Se perciben como un endurecimiento del útero.

Las contracciones de parto se diferencian de las de colocación y preliminares porque cada vez son más fuertes y se producen a intervalos cada vez más cortos. Estas se intensifican con la actividad de la futura madre, así como con un baño de agua caliente (por el contrario, las contracciones de preparto se calman con un baño de agua caliente). Los cambios de posición tampoco tienen efecto en ellas; todo lo contrario que si hablamos de las contracciones preliminares, que, en la mayoría de los casos, mejoran al cambiar de posición.

Existen una serie de signos que indican que el nacimiento es inminente. Estos signos son los siguientes:

  • Muchas embarazadas se sienten de repente muy intranquilas, impacientes y desconcentradas.
  • En algunas futuras madres aparece una ligera diarrea.
  • El aumento de peso, que de lo contrario sería continuo, cesa casi siempre una semana antes del parto; algunas mujeres incluso adelgazan un poco.
  • Unos días o semanas antes del nacimiento aparece un manchado: el tapón mucoso que hasta ahora sellaba el orificio del cérvix uterino se desprende. Si el flujo es ligeramente sangriento o rosa, significa, generalmente, que todo está en orden. Si el flujo es de un fuerte rojo claro se debe realizar un reconocimiento de inmediato, porque podría tratarse de un desprendimiento prematuro de la placenta, cuadro poco frecuente. Esto puede ser (pero no tiene por qué) un indicio de que el parto es inminente.

    El bebé

    En la semana 38 de embarazo el bebé mide unos 49 centímetros y pesa alrededor de 3.100 gramos. En las mujeres que ya tienen hijos, es posible que el bebé todavía no esté en la posición del parto. Esta se puede adoptar poco antes del nacimiento: algunos niños se giran ellos mismos durante el parto. Sin embargo, el médico y la matrona pueden provocar el giro previamente con maniobras externas.

    Además de la posición craneal (cabeza abajo), para que el parto sea normal también es importante en qué dirección mira el bebé. Para que el parto le resulte lo menos complicado y más fácil posible, el bebé mira hacia atrás, hacia la espalda de la madre, y tiene la cabeza inclinada hacia el pecho, mientras que la espalda y la región occipital miran hacia delante. 

    En la posición occipital posterior, la espalda y la región occipital miran hacia atrás, es decir, hacia la espalda de la madre. En esta posición los partos suelen ser más largos o estancarse, ya que el niño necesita mucho tiempo para girarse hacia delante durante el alumbramiento. Si no se gira en absoluto, viene al mundo con la cara hacia arriba y mira directamente a los asistentes del parto. Para ello a menudo se necesita una ventosa o unos fórceps.