Semana 23 de embarazo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (27 de Julio de 2016)

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En la semana 23 de embarazo el feto mide, aproximadamente, 30 centímetros desde la cabeza al talón y pesa alrededor de 580 gramos. Las glándulas sebáceas del lanugo producen ahora el denominado vérnix caseoso que reviste todo el cuerpo del bebé para protegerlo y mantenerlo hidratado.

Durante estas semanas de embarazo es normal que la futura madre sufra mareos que no suelen requerir un tratamiento específico. No obstante, a veces estas molestias se producen porque la madre tiene falta de hierro. Esta carencia puede tratarse fácilmente. Normalmente, el médico realiza un diagnóstico y suele pautar la toma de suplementos vitamínicos y minerales. 

En la semana 23 de embarazo el bebé tiene alrededor de 21 semanas (la diferencia entre la edad y la semana de embarazo se debe a que las dos primeras semanas de embarazo solo sirven para hacer el cálculo). En total el embarazo dura 40 semanas o 9 meses. El cálculo empieza unas dos semanas antes de la fecundación, esto es, desde el primer día de la última menstruación. Dicho cálculo ha demostrado ser más eficaz, porque no es posible determinar de forma clara y retroactiva la fecha de ovulación de cada mujer. 

La madre

En la semana 23 de embarazo el creciente volumen sanguíneo puede hacerse manifiesto y la madre puede sufrir mareos, especialmente cuando se levanta o se mueve rápidamente. Con el cambio hormonal durante el embarazo, los vasos sanguíneos se han dilatado. Por eso, cuando las mujeres embarazadas están sentadas, el volumen sanguíneo se acumula principalmente en las piernas. Al levantarse disminuye la presión sanguínea y esta debe restablecerse de nuevo. Antes de que esto suceda (solo tarda unos segundos), se produce una pequeña disminución del flujo sanguíneo en el cerebro, lo que provoca el mareo. Esto no influye en el bebé, dado que su circulación sanguínea es independiente de la de la futura madre.

En caso de mareo, se recomienda poner las piernas en alto, independientemente de que la madre esté tumbada o sentada. Otra alternativa es mover los pies y las piernas para que la sangre fluya hacia arriba más rápidamente.

En cambio, los mareos severos y frecuentes acompañados de la pérdida del conocimiento, que también pueden provocar la falta de oxígeno en el bebé, deben consultarse con el médico. Los mareos, cuando aparecen muy frecuentemente durante este período, podrían estar causados, por ejemplo, por una anemia por falta de hierro, que puede corregirse fácilmente con la toma de suplementos de hierro. 

El feto

En la semana 23 de embarazo el feto mide, aproximadamente, 30 centímetros desde la cabeza al talón y pesa alrededor de 580 gramos.

Las glándulas sebáceas del lanugo, que revisten todo el cuerpo del bebé, producen ahora el denominado vérnix caseoso. Esta fina capa protege la piel del bebé y hace que, en el momento del nacimiento, se deslice más fácilmente por el canal del parto.

Los movimientos del bebé son cada vez más coordinados y precisos. En este momento es lo suficientemente grande como para que la futura madre sienta no solo las patadas y los golpecitos, sino también los giros de un lado a otro. Esto también puede verse desde fuera: una pequeña protuberancia, normalmente el “culito” del bebé, se desplaza de un lado al otro del vientre con movimientos ondulados.

Tanto el tamaño como el peso del bebé se desarrollan de forma individual según vaya avanzando la gestación. No te preocupes si los datos medios orientativos difieren de los de tu bebé.