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Semana 2 de embarazo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (21 de Julio de 2016)

© Jupiterimages/Stockbyte

En la semana 2 del embarazo sigue sin existir aún un embarazo real. Este tiempo se incluye, sin embargo, para simplificar el cálculo de las 40 semanas de embarazo.

A lo largo de la segunda semana se retira la menstruación y la mujer vuelve a ser fértil. Los óvulos maduran en los ovarios y el tejido endometrial se reconstruye poco a poco. Más o menos al final de la semana 2 del embarazo se produce la ovulación. Si se mantienen relaciones sexuales, los óvulos pueden ser fecundados. 

La madre

Aproximadamente a la mitad del ciclo menstrual, es decir, tras unos 14 días desde el principio de la última menstruación (al final de la semana 2 de embarazo), en el ovario se rompe un folículo ovárico que lanza un óvulo maduro hacia las trompas de Falopio. Este proceso recibe el nombre de ovulación. Tras la ovulación, el óvulo se desplaza por las trompas de Falopio hacia el útero. En este trayecto, el óvulo puede ser fecundado por un espermatozoide masculino en un periodo de 12 a 24 horas.

El embrión

En la semana 2 de embarazo, sigue sin existir aún un embarazo real. El cuerpo femenino se prepara para un posible embarazo, y es probable que en un ciclo menstrual regular de 28 días se produzca una fecundación entre finales de esta o principios de la semana 3 de embarazo.

El espermatozoide masculino puede fecundar al óvulo femenino cerca de la fecha de la ovulación. El folículo ovárico en el ovario, que en la mitad del ciclo ha alcanzado un tamaño de, aproximadamente, 2 centímetros, se rompe y expulsa los óvulos maduros hacia las trompas de Falopio, por donde se desplaza con la ayuda de numerosos cilios (células móviles). En este trayecto, el óvulo puede ser fecundado por un espermatozoide.

El orgasmo masculino es, en cierto modo, el punto de partida de la competición entre los espermatozoides, en la que no solo gana el más rápido entre los, aproximadamente, 500 millones de participantes, sino también el que encuentra el camino más corto entre las curvas de los canales mucosos de la vagina y el cuello uterino. Para los espermatozoides es extremadamente agotador desplazarse en el paisaje coralino y pegajoso de las trompas de Falopio, teniendo en cuenta que deben nadar contra corriente del movimiento de los cilios. Los nadadores más expertos pueden recorrer una distancia de 15 a 18 centímetros en media hora, mientras que para otros este afanoso viaje puede durar días. Muchos se quedan en el camino.

Una vez que el espermatozoide que va en cabeza alcanza el óvulo operativo, debe luchar contra la membrana exterior para lograr que se efectúe la fertilización. Como si de un taladro se tratara, el espermatozoide introduce la cabeza en la membrana exterior del óvulo con ayuda de fuertes movimientos de la cola. Aunque son varios los espermatozoides que consiguen penetrar la membrana exterior, solo uno, el que logra traspasar la siguiente membrana, es el que llega al óvulo interior. Justo en ese momento cambia la composición química del óvulo, lo que provoca que la tensión eléctrica sobre la membrana celular cambie: de este modo intercepta todos los espermatozoides restantes.

En el interior del óvulo se encuentran dos núcleos: uno es la cabeza del espermatozoide, que contiene el factor hereditario masculino, y el otro es el núcleo del óvulo con la información hereditaria femenina. Con la fusión de ambos núcleos se origina un código genético nuevo de un ser humano único. Esta célula madre no tarda en dividirse por primera vez, de modo que a lo largo del embarazo se puedan originar miles de millones de nuevas células .