Estrías en el embarazo: Prevención

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (18 de Marzo de 2016)

Las estrías del embarazo no pueden prevenirse al 100%. Si aparecerán o no, y con qué intensidad, depende, sobre todo, del tejido conjuntivo de la embarazada, aunque también son importantes otros factores como, por ejemplo, un aumento de peso considerable durante el embarazo. Las mujeres con un embarazo múltiple, o que esperan un bebé especialmente grande, también tienen un mayor riesgo de sufrirlas.

No obstante, existen distintas medidas que pueden reducir las estrías del embarazo e incluso evitar que se formen. Para ello, estas medidas deben empezar a aplicarse en los primeros meses del embarazo, a ser posible antes de que se observen los primeros cambios físicos. Lo más importante es aumentar la elasticidad de la piel.

Durante el embarazo, la piel es menos elástica y puede rasgarse con mayor facilidad, por lo que el tejido conjuntivo necesita cuidados especiales.

Medidas que pueden aplicarse para reducir el riesgo de sufrir estrías del embarazo:

  • Piel hidratada: utiliza cremas hidratantes.
  • Masaje: relájate con un masaje diario en el vientre.
  • Sujeción del tejido conjuntivo: utiliza durante el embarazo sujetadores que sostengan bien el pecho para no cargar el tejido conjuntivo.
  • Duchas de contraste: las duchas de contraste matutinas estimulan la circulación sanguínea.
  • Peso: sigue una alimentación sana y procura no engordar demasiado. Durante el embarazo se considera normal un aumento de peso de entre 9 y 12 kg.
  • Actividad física: haz deporte con regularidad, por ejemplo, gimnasia o natación o yoga.


Masajes para las estrías

Masajea tu piel, preferiblemente después de la ducha con la piel todavía ligeramente húmeda, para prevenir las estrías del embarazo (striae gravidarum). Hidrata la piel con aceites (por ejemplo, aceite de jojoba, aceite de germen de trigo, aceites con vitamina E o aceite de almendra) o cremas para evitar que el tejido se desgarre con facilidad.

El denominado masaje de pellizcos es ideal para relajar el tejido conjuntivo y activar la circulación sanguínea de la piel. Antes de empezar, aplica un poco de crema o aceite corporal en el vientre. A continuación, pellizca un poco de piel entre el pulgar y el índice, estírala ligeramente hacia arriba y vuelve a soltarla. Sigue masajeando la piel de este modo por todo el vientre a excepción de la zona del pubis para no irritar el útero. Este masaje debe repetirse con regularidad para que puedan notarse sus efectos positivos. Lo ideal sería que tu ginecólogo o tu matrona te enseñara previamente cómo hacerlo.

Como alternativa, también puede practicarse un masaje con cepillo o un masaje con el guante de crin. Utiliza el guante bajo la ducha haciendo círculos suaves alrededor del ombligo. A continuación, hidrata la piel cuidadosamente con cremas o aceites.

Cuando estés a tres semanas de dar a luz, los masajes deben ser más suaves. Y si eres propensa a tener contracciones prematuras, deberías prescindir del masaje.

Estas agradables caricias para el cuerpo y el alma no solamente son beneficiosas para la mamá, sino también para el bebé.