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Embarazo y enfermedad celiaca

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (25 de Enero de 2017)

© iStock

La enfermedad celiaca (celiaquía) puede afectar a la fertilidad de la mujer y del hombre y, por tanto, a su capacidad para tener descendencia. La celiaquía puede dificultar el embarazo y complicar la gestación, sobre todo cuando no está controlada.

De hecho, los problemas para lograr el embarazo pueden ser un primer aviso de que la mujer celiaca sin diagnosticar padece esta enfermedad. Por este motivo, los expertos aconsejan que a todas las mujeres infértiles sin causa conocida se les realicen las pruebas serológicas (detección de anticuerpos en sangre) para determinar si son o no celiacas.

La esterilidad de origen desconocido supone un 15% del total y, según algunos estudios, hasta un 5,6% de estos casos podrían explicarse por una celiaquía subclínica sin diagnosticar.

Las mujeres celiacas no tratadas suelen presentar una menarquia tardía (aparición de la primera regla después de los 16 años), menopausia precoz y amenorrea (ausencia de regla), lo que reduce el periodo fértil en que pueden ser madres. Por otro lado, cuando la enfermedad celiaca no se trata hay mayor incidencia de abortos espontáneos, de crecimiento intrauterino retardado (CIR) y de bebés que nacen con bajo peso.

Además, la celiaquía no tratada puede ocasionar en la mujer dolor pélvico crónico de origen desconocido, dismenorrea y dispareunia. Igualmente, por el proceso de malabsorción de los nutrientes y fármacos que se produce cuando una mujer celiaca toma gluten, puede comprometerse la eficacia de los anticonceptivos orales.

Infertilidad y celiaquía

Los mecanismos por los cuales la celiaquía no tratada influye en la fertilidad son los siguientes:

  • Para el hombre: en varones celiacos no tratados, hay una inmadurez de órganos sexuales internos provocada por un problema hormonal. Además, la calidad del semen está disminuida. También hay más riesgo de impotencia y de disminución de la libido, a consecuencia de una hiperprolactinemia (exceso de la hormona prolactina).
  • Para la mujer: la mala absorción intestinal, propia de la celiaquía sin tratar, puede dañar el tejido trofoblástico (que luego se convertirá en la placenta). Esto hace que tanto la implantación del embrión como su desarrollo se vean dificultados. Por este motivo, en las mujeres celiacas sin diagnosticar hay un mayor riesgo de abortos de repetición (un 15% frente a un 6% en la población general). Igualmente, hay más probabilidades de complicaciones como el crecimiento intrauterino retardado (CIR).

Muchas mujeres descubren que son celiacas durante el embarazo, ya que la enfermedad, que hasta entonces había permanecido asintomática, comienza a manifestarse en la gestación en forma de diarrea o de pérdida de peso en estos nueve meses.

No obstante, en cuanto la enfermedad se controla y la paciente lleva una dieta sin gluten, los riesgos del embarazo son los mismos que los de la población general, aunque habrá que asegurar que el aporte de nutrientes es el correcto para que el feto pueda desarrollarse correctamente.