Ejercicios de Kegel: Suelo pélvico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (5 de Septiembre de 2016)

Para lograr el máximo rendimiento posible de estos ejercicios es bueno conocer la anatomía del suelo pélvico y las funciones de su musculatura. La musculatura pélvica está adherida a la masa ósea de la pelvis y se parece a una fuente plana. El coxis, el pubis y las dos tuberosidades isquiáticas (abultamiento óseo de la parte inferior del hueso coxal) forman parte de la estructura externa del suelo pélvico.

El suelo pélvico es la parte inferior de la pelvis, donde se apoyan los órganos internos. Está formado por tres capas de músculos: la musculatura externa del suelo pélvico, la musculatura media del suelo pélvico y la musculatura interna del suelo pélvico.

  • La capa interna se extiende desde el pubis, situado delante, hasta el coxis, que está detrás. Se trata de la capa más estable y amplia, ya que pesa sobre ella la mayor presión ejercida por los órganos.
  • La capa media se extiende en sentido transversal respecto a la capa interna, como un abanico entre las tuberosidades, y está situada debajo de la vejiga, en la zona anterior de la pelvis.
  • La capa externa rodea los músculos constrictores del ano y la uretra. En las mujeres, también abarca la vagina y en los hombres, la base el pene. El perineo también forma parte del suelo pélvico. En los hombres, se encuentra entre el escroto y el ano y en las mujeres, entre la vagina y el ano. Si no hubiera suelo pélvico, los órganos de la cavidad abdominal no tendrían ningún apoyo.

Función del suelo pélvico

La musculatura del suelo pélvico debe cumplir diferentes funciones. Estas son las siguientes:

  • El suelo pélvico debe ser lo suficientemente fuerte como para sostener los órganos de la cavidad abdominal y la pelvis, asegurar su posición y apoyar la musculatura de los esfínteres de la uretra y del ano.
  • El suelo pélvico tiene que poder relajarse para permitir la defecación, la micción, las relaciones sexuales y el parto.
  • El suelo pélvico debe resistir la alta presión que pueda surgir en la cavidad abdominal al toser, estornudar, defecar, reír, así como al levantar cargas pesadas y realizar esfuerzos físicos.

Tanto los músculos como los ligamentos del suelo pélvico, que sostienen los órganos de la cavidad abdominal, están en contacto con el coxis y la columna vertebral, de manera que una postura errónea puede repercutir de manera negativa en la tensión del suelo pélvico.