Publicidad

Publicidad

Dietas milagro: ¿cuándo son peligrosas?

Autor: Terry Gragera (3 de Enero de 2018)

© iStock

Muchas de las dietas de adelgazamiento pueden englobarse dentro de las denominadas “dietas milagro”; es decir, planes de alimentación que hacen promesas falsas como una pérdida rápida de peso que luego no se recupera.

Pero la realidad es que las dietas milagro, además de ser ineficaces para mantener un peso apropiado, representan un grave riesgo para la salud, que en la mayoría de las ocasiones solo es evidente a medio o largo plazo.

Las opciones populares para perder peso son innumerables: dietas hiperproteicas, como la dieta Dukan o la dieta Atkins, la dieta Detox, la dieta del ayuno, la dieta de los potitos, la dieta alcalina, la dieta macrobiótica, la dieta del sirope de arce o cualquier otro régimen promocionado o secundado por un famoso. Pero ¿qué implica dejarse llevar por una dieta milagro de moda?

Las consecuencias de seguir una dieta inadecuada pueden ser las siguientes:

  • Ineficacia en el objetivo de pérdida de peso.
  • Aumento del riesgo cardiovascular y alteraciones en la salud de todo tipo (dermatológicas, renales, metabólicas, endocrinas…).
  • Mayor riesgo de padecer trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia y bulimia.
  • Déficit de algunos nutrientes esenciales.
  • Resistencia metabólica a la pérdida de peso.
  • Sentimientos de frustración ante el fracaso de la dieta que redundan en un mal estado anímico general del afectado.

Antes de adelgazar conviene tener muy en cuenta cuáles son las pautas para reconocer una dieta inadecuada.

Estas son las 10 advertencias que hace la Academia Americana de Nutrición y Dietética para señalar cuándo se está ante una dieta milagro que es mejor no seguir:

  1. Promete un resultado rápido.
  2. Advierte de que tomar determinados productos o alimentos es peligroso y que también lo es no seguir el régimen propuesto.
  3. Asegura resultados óptimos que incitan a la desconfianza.
  4. Ofrece soluciones muy simples para adelgazar, sin tener en cuenta que el problema del exceso de peso es muy complejo por los factores asociados.
  5. Hace recomendaciones dietéticas basadas en un único estudio, o incluso en ninguno.
  6. Con sus recomendaciones se sitúa en contra del conocimiento científico probado.
  7. Señala listas de alimentos buenos y malos.
  8. Propone la compra de productos que son propios de la empresa o sistema promotor de la dieta.
  9. Recomienda pautas sin el aval de literatura científica propia.
  10. Propone un único sistema para todos lo que llevan a cabo su dieta, sin tener en cuenta las características personales de cada uno.

Si no se ha tenido la precaución previa de valorar la dieta, una vez iniciada estas son las señales de alarma de que la dieta pone en peligro la salud, por lo que conviene abandonarla cuanto antes.

  • Adelgazar más de dos kilos a la semana.
  • Pérdida de fuerza y volumen muscular desde el inicio de la dieta.
  • Cansancio y/o irritabilidad.
  • Necesidad de comer compulsivamente en algún momento del día.
  • Despertares a medianoche para comer.
  • Dificultad para conciliar el sueño por hambre.
  • Trastornos en la piel o en las uñas, como uñas frágiles y grietas en la comisura de los labios.
  • Mareos o bajadas bruscas de tensión mientras se sigue la dieta.
  • Grupo o grupos de alimentos prohibidos.
  • Ingesta calórica total diaria de menos de 800 kcal.
  • Restricción drástica de los hidratos de carbono, como la pasta y el pan, y de legumbres y arroz.
  • La dieta se basa fundamentalmente en un alimento o en un grupo de alimentos.
  • La dieta permite una cantidad ilimitada de alimentos grasos.
  • Náuseas, inapetencia o mucha sed al despertar (consecuencia de un exceso de proteínas o de grasa).
  • Prohibición de mezclar distintos grupos de alimentos en la misma comida (dieta disociada).
  • Necesidad imperiosa de tomar dulces en algún momento del día.
  • El aliento huele a acetona, especialmente por las mañanas.