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Dieta de ayuno

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (25 de Agosto de 2016)

© iStock

El ayuno voluntario, es decir, no ingerir ningún alimento sólido durante un periodo determinado de tiempo, se lleva a cabo, en la mayoría de los casos, con el fin de adelgazar y perder peso o bajo la falsa premisa de "desintoxicar" el organismo. El ayuno se practica a lo largo de un día o dos o puede ser también un ayuno intermitente (dieta 5;2). No obstante, se recomienda no emprender ayunos de más de tres días sin consultar previamente con el médico. 

Las personas que se deciden por realizar un ayuno pueden perseguir diferentes objetivos, entre ellos los más perseguidos son: ayunar con la famosa pero errónea idea de "desintoxicar" o depurar el organismo, como forma de mejorar el mecanismo de autocuración (el llamado ayuno curativo de Buchinger) o para reducir el peso corporal.

Sin embargo, tras el ayuno existe el riesgo de volver a ganar peso rápidamente, puesto que el cuerpo se mantiene en una “situación de hambre” durante el ayuno. Aquellos que desean perder peso de forma permanente, pero que vuelven a sus costumbres alimentarias directamente tras el ayuno, no podrán conseguir su objetivo. Tras los periodos de hambre, el cuerpo almacena la comida como grasa para estar preparado en cuanto a reservas de energía en posibles situaciones de hambre futuras. La dieta cero, el ayuno con zumos o el ayuno intermitente son formas de ayuno que no pueden tener un éxito duradero para perder peso. 

Algunos estudios han relacionado la restricción dietética de proteínas con menos sobrepeso y obesidad, menos colesterol, menos inflamación o problemas cardiovasculares, así como una vida más longeva. Sin embargo, estas teorías están aún en periodos de pruebas con animales.

Por otra parte, el ayuno puede implicar riesgos para la salud. Durante el ayuno el cuerpo obtiene energía de sus reservas de azúcares, de grasas, pero también de proteínas, metabolizándolas para obtener energía, lo que provoca la disminución de masa muscular. Así, el ayuno total está relacionado con una pérdida de proteínas que puede causar diversas complicaciones a largo plazo (algunas consecuencias posibles son las alteraciones del músculo cardiaco). Además, es importante no realizarlo durante largos periodos de tiempo sin supervisión médica.

Los niños, personas mayores, las mujeres embarazadas, los lactantes y las personas con ciertas condiciones médicas (como diabetes, hipertiroidismo o hemofilia), no deben ayunar.

Ayuno intermitente

Este tipo de ayuno consiste en alternar periodos de ayuno con la ingesta de alimentos. Un ejemplo de este tipo de dieta sería la llamada dieta 5:2, que consiste en reducir considerablemente la ingesta calórica algunos días de la semana. Esta dieta se basa en comer normal durante cinco días a la semana e ingerir 500 calorías dos días por semana alternos. Las reglas en el ayuno intermitente no están claras aún y no hay estudios suficientes sobre sus beneficios o efectos secundarios.

Sin embargo, en general, se puede afirmar que este tipo de ayuno como otros, pueden provocar deshidratación, irritabilidad o mal aliento, por la falta de hidratos de carbono. Este patrón nutricional no está comprobado aún científicamente, por lo que puede tener efectos secundarios desconocidos a largo plazo. 

Ayuno con zumos

El ayuno en el que se permite el consumo de zumos de fruta y de verdura así como de caldos y tés de hierbas se denomina ayunos con zumos. En estos ayunos es importante tomar sólo zumos de fruta fresca. Los zumos industriales están diluidos en agua en una proporción de 1:1. Por eso se recomienda, además de los zumos, beber entre dos y tres litros de agua al día. En los ayunos con zumo, el cuerpo recibe alrededor de 300 kilocalorías al día. Para introducirse a este tipo de ayuno se recomienda pasar un día sólo comiendo fruta. 

Desde el punto de vista médico, el ayuno con zumos prolongado no es muy útil. Las personas que llevan a cabo este ayuno durante mucho tiempo no le proporcionan al cuerpo suficientes proteínas y otros nutrientes esenciales, lo que puede llevar a deficiencias de importantes nutrientes. La pérdida de peso no dura mucho tiempo, puesto que el cuerpo, durante el ayuno, se mantiene en “situación de hambre” y cuando el ayuno dura mucho gana el mismo peso con mucha menos cantidad de comida. Las personas que tras la ayuno vuelven a sus hábitos alimentarios habituales y desequilibrados, vuelven a recuperar rápidamente los kilos perdidos.

Dieta cero

Cuando se evita por completo cualquier alimento, se habla de una dieta cero. En una dieta cero sólo se permiten bebidas sin calorías (más de tres litros al día) así como vitaminas y minerales en forma de suplementos dietéticos. Este ayuno completo provoca una rápida pérdida de peso, pero puede ser peligroso si no está supervisado por un médico o experto en nutrición. Puesto que la dieta cero implica una gran pérdida de proteínas que hace que el corazón y la circulación realicen un mayor esfuerzo, este tipo de ayuno no pueden realizarlo todas las personas.