Dieta mediterránea: Beneficios para la salud

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (11 de Mayo de 2016)

Los estudios de la dieta mediterránea comenzaron en los años 70, con el análisis de los patrones de consumo de alimentos de hombres y mujeres habitantes de las cuencas del mediterráneo. Hasta la fecha, multitud de investigaciones han llegado a la conclusión de que la dieta mediterránea es un factor de prevención en el padecimiento y mortalidad de las enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y varios desórdenes metabólicos, como la hipertensión, diabetes, dislipemia y obesidad.

Antes de hacer recomendaciones dietéticas, es necesario disponer de la suficiente evidencia científica como para afirmar que la dieta mediterránea, en este caso, es un factor de prevención y una garantía de salud. Por ello han de hacerse estudios clínicos aleatorizados (ECA) de gran tamaño, bien controlados, y en los que se fijen ciertas variables de gran impacto sobre la salud.

En este contexto, uno de los estudios más prestigiosos sobre dieta mediterránea, el estudio de Prevención primaria con Dieta Mediterránea (PREDIMED) ha demostrado con gran nivel de evidencia científica que una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen o frutos secos provoca una reducción del 30% en el riesgo de sufrir eventos clínicos de enfermedades cardiovasculares. Este seguimiento se realizó durante 5 años con un grupo de individuos en comparación con otro, al que se le había recomendado simplemente una dieta baja en grasa. Este estudio también demostró un importante efecto protector contra la diabetes.


Este y otros estudios de prestigio han situado a la dieta mediterránea como uno de los patrones dietéticos más saludables para la prevención de enfermedades cardiovasculares y cáncer, y el mantenimiento de una buena salud en general. Publicaciones derivadas del estudio PREDIMED relacionan una dieta rica en aceite de oliva con un descenso de más de la mitad de la incidencia de cáncer de mama. Otras investigaciones han concluido que una alta adherencia a la dieta mediterránea reduce la mortalidad general por cáncer en un 10%; de cáncer colorectal, en un 14%; de próstata, un 4%; y de cánceres aerodigestivos, en un 56%.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recoge algunos hábitos saludables que se corresponden con el modelo de la dieta mediterránea, como cambiar las grasas saturadas por las insaturadas, aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos y reducir la ingesta de azúcares. Además, alerta de que el consumo excesivo de carnes rojas y procesadas es un factor de riesgo en el desarrollo de cáncer, especialmente de colon.

Aunque la dieta mediterránea se relaciona con una protección y prevención de estas enfermedades, minimizando los factores de riesgo que las provocan, los expertos aseguran que todavía son necesarios más ensayos clínicos aleatorizados que evalúen el potencial terapéutico que puede tener la dieta mediterránea para estas patologías.