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Dieta de la piña

Autor: Redacción Onmeda (11 de Enero de 2018)

© iStock

La dieta de la piña, es un plan para adelgazar que se basa en la toma de este alimento, la piña, en las distintas ingestas del día y acompañada de otros alimentos proteicos (pollo, atún, lácteos…). Aporta un bajo contenido de energía, por ese motivo se consigue una rápida pérdida de peso, pero si se prolonga en el tiempo puede provocar carencias importantes de nutrientes. Es un sistema de alimentación que no tiene ninguna evidencia científica y los expertos en nutrición la encuadran en el marco de las famosas dietas milagro. El dietista-nutricionista Francisco José Celdrán, presidente del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la región de Murcia (CODINMUR) explica a Onmeda en que consiste la dieta de la piña.

La piña es una fruta con muy pocas calorías. Destaca por su contenido en hidratos de carbono, fibra y vitamina C. La fibra hace que sea un alimento saciante y además, su riqueza en bromelina le confiere propiedades digestivas. Sin embargo, no tiene el poder de eliminar calorías por sí sola.

Un ejemplo del patrón de la dieta de la piña, como explica el experto, sería el siguiente:

  • Desayuno: Unas rodajas de piña con 40-60 g de pan tostado
  • A media mañana: Un zumo de piña natural preferentemente de elaboración casera.
  • Comida: Plato de pollo a la plancha con dos rodajas de piña natural
  • Merienda: Yogur desnatado de piña
  • Cena: Crema de verduras o en hervido de Zanahoria, puerros y espárragos o ensalada con una mezcla de lechuga, piña y daditos de pollo. Dos rodajas de postre de piña.

Este plan se suele hacer durante dos o tres días cambiando los alimentos proteicos o alternando los días como plan de choque, dentro de una dieta de adelgazamiento más amplia. De esta forma, el organismo perderá peso de forma rápida pero, esta perdida, será en mayor medida en forma de masa muscular.

Para el dietista-nutricionista Francisco José Celdrán, la dieta de la piña no es recomendable porque “al tratarse de una dieta desequilibrada tiene los riesgos asociados propios de una dieta milagro, es decir, provocar los siguientes problemas:

  • Inducir cambios en el metabolismo energético que produzcan estados de “resistencia” a la pérdida de peso con la realización de sucesivas dietas.
  • Originar situaciones de desnutrición o déficit de diferentes tipos de micronutrientes (vitaminas, oligoelementos, etc.).
  • Empeorar el riesgo cardiovascular de los pacientes. Favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria, de enorme gravedad y peor pronóstico que la propia obesidad.
  • Se transmiten conceptos erróneos sobre el sobrepeso y la obesidad y todo lo relacionado con su tratamiento. Ello puede cronificar o sistematizar hábitos alimentarios arriesgados.
  • Fomentar el sentimiento de frustración, ya que a la larga, al finalizar la dieta el peso se suele volver a ganar rápidamente, afectando negativamente al estado psicológico del paciente con obesidad.
  • Retrasar el inicio de un tratamiento adecuado, aumentando el riesgo de morbimortalidad.
  • Producir gastos económicos innecesarios, y en algunas ocasiones muy elevados, en productos que no producen los efectos declarados.
  • Aparición de diversos síntomas asociados, tales como caída del cabello, debilidad de las uñas, mareos, astenia, etc.

La dieta de la piña lleva mucho tiempo en boca de la sociedad, porque, a juicio del especialista en nutrición, cada vez se requieren soluciones más rápidas y dado que la pérdida de peso corporal con este sistema es rápido, la población acude a estos planes, en muchos casos, porque desconoce los posibles efectos no deseados para la salud que tienen las dietas milagro.

Las dietas para adelgazar que se basan en el consumo de un único tipo de alimento, como la dieta de la alcachofa, la dieta del pomelo o la dieta de la piña, en este caso, aportan un bajo contenido energético lo que justifica su supuesta eficacia a corto plazo. La piña no tiene poder para adelgazar sino que se trata de una dieta muy baja en calorías, por lo que se consigue una pérdida de peso rápida y poco saludable.

Estas dietas, además de ser muy monótonas, si se prolongan, pueden provocar carencias de nutrientes, hambre o algunos efectos gastrointestinales como diarreas, gases o cólicos.

El nutricionista concluye así que la dieta de la piña puede ser peligrosa. Cualquier dieta para perder peso debe tener como premisa una dieta equilibrada, como es la Dieta Mediterránea, que contenga todos los grupos de alimentos. Es decir, “la dieta debe ser una dieta saludable, aquella que permite alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo del organismo, conservar o restablecer la salud, disminuir el riesgo de padecer enfermedades, asegurar la gestación y la lactancia (en caso de las embarazadas y las madres), y que promueva un crecimiento y desarrollo óptimos.

Así, una dieta saludable debe de ser:

  • Satisfactoria.- Con unas buenas características organolépticas.
  • Suficiente.- Cubriendo las necesidades energéticas.
  • Completa.- Conteniendo todos los nutrientes en las cantidades adecuadas.
  • Equilibrada.- Donde se en una mayor proporción de alimentos frescos de origen vegetal
  • Armónica.- Los distintos macronutrientes estén en sus proporciones adecuadas.
  • Segura, adaptada, sostenible y asequible.

Fuentes:

  • Entrevsita con el dietista-nutricionista Francisco José Celdrán, presidente del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la región de Murcia (CODINMUR); enero 2017.
  • Comer o no comer. Falsedades y mitos de la alimentación; Antonio Ortí, Ana Palencia, Raquel Bernacer; Ed. Planeta; 2013.