Cirugía y pastillas para adelgazar: Reducción de estómago mediante cirugía

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (13 de Octubre de 2016)

En los casos de sobrepeso severo con un IMC superior a 40 puede ser adecuado recurrir a la reducción de estómago mediante cirugía si todos los métodos anteriores de adelgazamiento probados durante períodos de tiempo prolongados no han dado resultados positivos.

Mediante esta intervención se conserva sólo una fracción del tamaño original del estómago, lo que implica que se puedan ingerir menores cantidades de alimentos y que se acelere la sensación de saciedad. Si se come más de lo que el estómago puede tolerar, se pueden presentar síntomas como  malestar, náuseas, dolor abdominal o vómitos. Por tanto, resulta imprescindible un cambio en los hábitos alimentarios.

Se puede llevar a cabo un tratamiento quirúrgico para la obesidad cuando se cumplen las siguientes condiciones, según la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO):

  • Pacientes con IMC mayor o igual a 40 kg/m2 .
  • Pacientes con IMC mayor o igual a 35 kg/m2 si el paciente presenta comorbilidades de alto riesgo, como alteraciones cardiopulmonares (apnea obstructiva del sueño, síndrome de Pickwick y cardiopatía relacionada con la obesidad) o diabetes mellitus. Otros pacientes incluídos en este grupo serían aquellos con problemas físicos que interfieren con su calidad de vida (enfermedad osteoarticular, problemas con el tamaño del cuerpo que imposibilita o interfiere gravemente con el empleo, la función familiar y la deambulación).
  • Riesgo quirúrgico aceptable según la evaluación médica
  • Edad entre 16 y 65 años.
  • Ausencia de enfermedad psiquiátrica grave y de hábitos tóxicos.
  • Obesidad mantenida durante 5 años.
  • Fracaso repetido de programas conservadores de pérdida de peso
  • Consentimiento informado y asunción del riesgo quirúrgico.
  • Capacidad de compromiso para asistir a las visitas de control postquirúrgico y capacidad para seguir estrictamente las pautas nutricionales que se prescriban.
  • Ausencia de enfermedades endocrinas responsables de la obesidad como hipotiroidismo, hipopituitarismo, Síndrome de Cushing.

También se puede contemplar un tratamiento quirúrgico en casos de sobrepeso con IMC por debajo de 40 si se han producido alteraciones en el metabolismo o un síndrome metabólico o con otras enfermedades asociadas graves como la apnea del sueño, cardiopatías o artropatías. Así, es imprescindible, según el protocolo asistencial de obesidad mórbida del Hospital Quirón de Barcelona, confirmar el carácter crónico de la enfermedad y el fracaso previo del tratamiento convencional aplicado, así como la ausencia de contraindicaciones médicas y anestésicas de la intervención.

Cuando se va a realizar un tratamiento quirúrgico contra la obesidad, el paciente recibe nuevo asesoramiento nutricional y se le explican todos los detalles sobre la intervención, así como los posibles resultados y efectos secundarios. Esto es debido a que, tras la operación, es imprescindible un cambio en los hábitos alimenticios y debe quedar clara la relación entre el consumo de calorías y el sobrepeso.

Tras la operación, el paciente ya no tendrá la oportunidad de volver a las antiguas costumbres alimenticias, lo que probablemente éste percibirá como una limitación en su calidad de vida. Desde ese momento, será imprescindible ingerir los alimentos lentamente y habrá que masticar muy bien, lo que en ocasiones hará que resulte difícil mantener una conversación durante la comida, pues si no se presta atención a la ingesta podrían producirse vómitos. En cuanto se sienta saciedad, no se debe seguir comiendo, sin importar lo pequeña que nos resulte la porción consumida. Es importante que el paciente no intente ingerir alimentos grasos semilíquidos (como yogures de crema o bebidas azucaradas). De lo contrario, es posible que la operación resulte infructuosa en términos de pérdida de peso. Además, tras la operación es importante que el paciente lleve una vida más activa y practique más ejercicio.

La operación de reducción de estómago puede reducir el sobrepeso en un 50% de media.

Gastroplastia vertical con banda (GVB)

Mediante la gastroplastia vertical con banda se separa una parte del estómago con una técnica de sutura con grapas, creando una pequeña bolsa estomacal de entre 20 y 30 mililitros. Se restringe la salida de la bolsa al resto del estómago mediante una banda hecha de un material especial que retarda el vaciado de los alimentos desde la bolsa, provocando una sensación de saciedad. La gastroplastia vertical se lleva a cabo generalmente mediante laparotomía, es decir, mediante una intervención quirúrgica en la cavidad abdominal.

Banda gástrica ajustable

También con la banda gástrica ajustable (regulable) se crea una pequeña bolsa estomacal. Para ello, se ata una banda de silicona alrededor del fundus gástrico que, al igual que la cámara de una rueda de bicicleta, se puede llenar de aire. De esta forma se puede regular el tamaño de la bolsa estomacal en función de la cantidad de aire que se introduzca. Para la entrada de aire se implanta, además de la cámara de silicona de la banda gástrica, una válvula (puerto) en el tejido graso subcutáneo del estómago. Para conseguir el tamaño óptimo de la bolsa estomacal, por lo general hay que inflar la cámara entre dos y cuatro veces.

A diferencia de la gastroplastia vertical, la reducción de estómago mediante banda gástrica es fácilmente reversible.

Bypass gástrico

El bypass gástrico consiste en una intervención quirúrgica laparoscópica mínimamente invasiva con la que también se forma una pequeña bolsa estomacal de un volumen de entre 20 y 40 mililitros. Se recoloca el píloro para conectarlo directamente con el intestino delgado. De esta forma, los alimentos ya no pasan por el duodeno, lo que provoca que los alimentos no pasen por las primeras asas intestinales y se produzca una menor absorción de nutrientes y calorías. 

Extracción de tejido adiposo

En los casos de sobrepeso severo pueden aparecer los llamados pliegues de grasa tras la pérdida de peso. Sobre todo cuando se ha bajado de peso rápidamente y la dieta no se ha complementado con deporte o suficiente ejercicio físico, quedan en la región abdominal los pliegues de piel sobrantes, que también pueden aparecer en brazos y piernas. Las razones médicas para extraer piel sobrante y tejido adiposo tras una pérdida de peso importante son, por ejemplo:

  • Que pueda producirse eccema o una infección por hongos bajo los pliegues de piel.
  • Que los pliegues de piel puedan provocar alteraciones en la forma de caminar o en la postura. La consecuencia de estas alteraciones podría ser un desgaste articular (artrosis) precoz.

Liposucción

La liposucción es una técnica de modelación del contorno corporal (también llamada bodylift) y puede resultar apropiada tras la pérdida de peso por razones estéticas. No obstante, si se ha perdido mucho peso, a menudo una liposucción no es suficiente para recuperar una figura atractiva.

Abdominoplatia

La abdominoplastia es una intervención quirúrgica para eliminar pliegues de piel y grasa sobrantes del abdomen tras la pérdida de peso.