Diabetes infantil: Diabetes tipo 2 en niños

Autor: Terry Gragera (12 de Febrero de 2016)

La diabetes tipo 2 también está aumentando, especialmente en países con altos índices de obesidad infantojuvenil. En Estados Unidos, dos de cada tres diabéticos menores de 18 años tienen diabetes tipo 2.

En la diabetes  tipo 2, generalmente el páncreas aún produce insulina, pero el cuerpo no responde de forma adecuada a ella, de modo que la glucosa no llega bien a las células; es lo que se denomina resistencia a la insulina. Esto implica una sobrecarga adicional para el páncreas, que debe producir más insulina, aunque en la mayoría de las ocasiones no llega a generar la suficiente. Como consecuencia de este desajuste, el páncreas sufre un esfuerzo extra, a pesar del cual el nivel sanguíneo de azúcar en sangre se eleva (hiperglucemia).

La diabetes tipo 2 era denominada diabetes del adulto, pues se presentaba fundamentalmente en edades más avanzadas, pero debido al sobrepeso en la edad pediátrica, se está haciendo cada vez más frecuente entre los niños y los jóvenes.

Hay mayor riesgo de tener diabetes tipo 2 si el niño es obeso, no practica ejercicio físico y se alimenta de forma desequilibrada. El exceso de grasa provoca que las células respondan peor ante la insulina, problema que se agrava, además, por el sedentarismo. Además, en este tipo de diabetes juega un papel principal la carga genética, pues se estima que entre la mitad y el 80% de los menores con diabetes tienen también a uno de sus padres con la enfermedad o hay una clara predisposición familiar.

La diabetes tipo 2 es más frecuente entre adolescentes que entre niños, posiblemente por el impacto que la revolución hormonal propia de ese periodo tiene en el mecanismo de resistencia a la insulina. Habitualmente la diabetes tipo 2 puede controlarle con dieta, ejercicio y alguna medicación, pero en ocasiones es necesario recurrir a la administración de insulina, como en la diabetes tipo 1.

Síntomas de la diabetes tipo 2 en niños

La diabetes tipo 2 no produce síntomas en muchas ocasiones y en algunos niños puede tardar bastante tiempo en manifestarse. No obstante, hay ciertas señales de alarma que pueden advertir de la presencia de la enfermedad:

  • Cansancio. A pesar de que el niño come bien se muestra cansado, ya que no dispone de la energía necesaria, pues la glucosa no llega adecuadamente a sus células porque el cuerpo ha desarrollado resistencia a la insulina.
  • Orina con más frecuencia (poliuria). El niño con diabetes tipo 2 orina con más frecuencia y un mayor volumen de orina para eliminar el exceso de glucosa del torrente sanguíneo.
  • Consume muchos líquidos (polidipsia). Al orinar con más frecuencia, el niño pierde más líquidos y tiene mucha sed, lo que compensa bebiendo más líquidos.
  • Áreas de piel engrosadas (acantosis nigricans). Determinadas zonas de la piel, como el cuello, las axilas, los codos, las rodillas y los dedos del pie pueden presentar un aspecto más grueso y oscuro.
  • Síndrome del ovario poliquístico. En niñas, el síndrome del ovario poliquístico puede asociarse a la diabetes tipo 2.
  • Hipertensión e hipercolesterolemia. La presencia de hipertensión y elevados niveles de colesterol y triglicéridos en sangre también podrían asociarse a la diabetes tipo 2 en niños.

Para confirmar la presencia de diabetes tipo 2 será necesario medir el nivel de azúcar en sangre, ya que por sí solo un análisis de orina no lo determina.  En niños obesos y con otros factores de riesgo asociados, pueden realizarse controles preventivos periódicos para detectar cuanto antes la presencia de la enfermedad.