Diabetes infantil: Diabetes tipo 1 en niños

Autor: Terry Gragera (12 de Febrero de 2016)

Un 90-95% de los niños con esta enfermedad tiene diabetes tipo 1. La diabetes tipo 1 suele aparecer en las primeras tres décadas de la vida, aunque es muy frecuente que lo haga en la infancia, con un periodo crítico entre los 5 y los 7 años, y también durante la pubertad (de los 9 a los 14 años).

En los niños con diabetes tipo 1, el páncreas no genera insulina, lo que implica que la glucosa obtenida de los alimentos  se queda en el caudal sanguíneo en lugar de pasar a las células. La glucosa es la sustancia que proporciona la energía que permite al organismo realizar las distintas funciones. Si el páncreas no segrega la hormona insulina, ese azúcar (glucosa) se queda en la sangre provocando unos niveles de glucosa en sangre (glucemia) muy altos, dando lugar a una hiperglucemia, lo que puede acarrear distintos problemas de salud.

La diabetes tipo 1 era conocida como diabetes juvenil, por debutar fundamentalmente en este periodo de la vida, y también como diabetes insulinodependiente, pues los afectados necesitan administrarse insulina para estabilizar los niveles de azúcar en sangre.

Tan solo un 10% de los diabéticos tipo 1 tiene antecedentes familiares, por lo que el factor hereditario no es determinante. Sí que hay más predisposición a tener diabetes tipo 1 cuando ya se ha diagnosticado otra enfermedad autoinmune, como la celiaquía, la tiroiditis o el vitíligo. Si, en general, la celiaquía afecta a un 1% de la población española, cuando el niño es diabético este porcentaje se eleva al 10%, ya que ambas comparten determinados genes.

En los últimos años se ha producido un aumento significativo del número de niños con diabetes tipo 1, especialmente entre los menores de 5 años. Aunque aún no se tiene una respuesta clara que justifique dicho incremento, los expertos sospechan que factores medioambientales podrían jugar un papel clave. Así, la sobrealimentación, con excesivo consumo de grasas, el estrés, el adelanto en la llegada de la pubertad e incluso algunas infecciones víricas podrían estar detrás del incremento en los casos de diabetes tipo 1 en niños cada vez más pequeños y sin factores de riesgo previos.

Síntomas de la diabetes tipo 1 en niños

La diabetes tipo 1 suele aparecer de forma súbita en un momento de la infancia, la pubertad o la adolescencia. Estos son los síntomas que presenta el niño afectado:

  • Come más (polifagia). El niño come más que de manera habitual, ya que a sus células no llega la energía necesaria a través de la glucosa. Esto hace que el organismo reclame más energía que se intenta compensar comiendo más.
  • Pierde el apetito. Aunque es menos frecuente que la polifagia, en algunos niños con diabetes tipo 1 también se observa una pérdida de apetito.
  • Adelgaza. Tanto si come más como si hay una pérdida de apetito, el niño con diabetes tipo 1 adelgaza de forma notable, pues como no puede utilizar la glucosa que ingiere, obtiene la energía quemando las grasas que tiene almacenadas.
  • Orina con más frecuencia (poliuria). El niño con diabetes tipo 1 orina muchas veces y en grandes cantidades, e incluso puede orinarse de noche aunque hiciera tiempo que no le pasaba. Esto se produce porque la acumulación extraordinaria de glucosa en sangre, que exige de mucha agua para poder ser eliminada, lo que implica que el niño orine con más frecuencia.
  • Bebe mucho (polidipsia). Al orinar mucho, el niño debe compensar esa pérdida de líquidos bebiendo más, por lo que tiene mucha sed, también de noche.
  • Está cansado. El niño con diabetes tipo 1 suele mostrarse cansado y sin energía (astenia).
  • Tiene cambios de carácter. Son frecuentes también los cambios de carácter y la irritabilidad.

Estos síntomas se confirman con un análisis de glucosa en sangre y orina. Si el nivel de azúcar en sangre es elevado hablaríamos de hiperglucemia. Cuando el nivel de glucosa en sangre es alto la glucosa se elimina por la orina; esta presencia anormal de glucosa en la orina se denomina glucosuria.

En el diagnóstico de la diabetes tipo 1 también a través de la sangre y la orina se pueden hallar cuerpos cetónicos, que se producen cuando las células, a falta de glucosa, recurren a gastar las grasas de reserva para obtener energía. Cuando hay cuerpos cetónicos en la orina se habla de cetonuria y cuando pasan a la sangre se dice que hay cetosis.