Diabetes infantil: Controlar la diabetes infantil

Autor: Terry Gragera (12 de Febrero de 2016)

El buen control de la diabetes infantil en casa se basa en tres pilares básicos: dieta adecuada, ejercicio físico y administración de insulina.

Administración de insulina en niños

Todos los niños con diabetes tipo 1 deben seguir un tratamiento de insulina de por vida. Básicamente hay dos tipos de insulina: la "lenta" y la "rápida", para utilizar según las necesidades que tenga el niño en cada momento. También se dispone de un tercer tipo, de “acción intermedia”.

La insulina se puede administrar a través de jeringuillas desechables (se emplean para mezclar distintos tipos de insulina), plumas de insulina (de tamaño similar a un bolígrafo y que sirven para varias aplicaciones) y mediante infusores subcutáneos continuos de insulina (conocida como bomba de insulina). Dependiendo de su edad, el menor puede administrarse por él mismo la insulina, que debe ponerse en la zona grasa que hay bajo la piel y no en el músculo.

Hay varias partes del cuerpo donde se puede administrar la insulina.

  • Para insulina de acción lenta: Nalgas y muslos.
  • Para insulina de acción rápida: Brazos y abdomen (es el lugar donde se absorbe con más rapidez).

Es conveniente elegir siempre la misma zona según el tipo de insulina, pero variar el punto del pinchazo.


 Dieta para el control de la diabetes infantil

El objetivo principal de la dieta en un paciente pediátrico con diabetes es que haya un buen control glucémico.

Aunque hace unos años el menú de los niños con diabetes era menos variado, actualmente no se excluyen de la dieta ningún tipo de alimentos, aunque sí se controla mucho las cantidades y la hora en que se ingieren.

Estos serían los objetivos básicos de la dieta en un niño con diabetes:

  • Completa y equilibrada: Al igual que sucede con cualquier otro niño de su edad, la dieta de un menor con diabetes debe ser completa y equilibrada, de forma que permita que el pequeño llegue a un peso saludable. Así, en su menú debe recibir las calorías suficientes y los distintos grupos de nutrientes: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Incluso los azúcares, tomados de forma moderada, tienen cabida en la alimentación de un niño con diabetes. Con una alimentación saludable se lucha, además, contra algunas posibles complicaciones asociadas a la diabetes como la hipertensión y los problemas cardiovasculares.
  • Buen control glucémico: La dieta debe ajustarse tanto al ejercicio como a la insulina recibida para evitar hipoglucemias e hiperglucemia. Para ello ha de tenerse en cuenta tanto las cantidades como ser muy regular en la hora de administración de las distintas comidas.
  • Ser atractiva para el niño. Dentro de las particularidades que haya que seguir en la dieta del niño con diabetes, el menú se puede adaptar a sus gustos para que la comida le resulte atractiva. También es aconsejable mantener la dimensión social de la comida, de modo que el niño pueda compartir con su familia y con sus amigos la hora del almuerzo sin sentirse excluido por llevar otro régimen.
  • Realizar cambios saludables. El hecho de revisar el menú de un niño con diabetes puede resultar un estímulo para que la familia al completo realice modificaciones en la forma de alimentarse con el fin de eliminar hábitos insanos y adoptar otros más saludables.

Ejercicio en el niño con diabetes

Realizar ejercicio físico de forma regular es muy importante para controlar la diabetes infantil, ya que disminuye los niveles de glucosa en sangre tanto durante el ejercicio como unas horas después, lo que, secundariamente, implica una menor necesidad de insulina. Además, no hay que olvidar el aspecto integrador y socializador del deporte, lo que puede ser particularmente beneficioso para niños con diabetes.

La dosis de insulina y la cantidad de alimento deben ajustarse al esfuerzo físico realizado y por realizar.

Estas son algunas de las recomendaciones en relación al ejercicio físico en un niño con diabetes:

  • Antes del ejercicio, hacer un control de glucemia y tomar hidratos de carbono (de una a tres horas previas).
  • La insulina debe administrarse fuera de la zona que va a estar más activa durante la práctica deportiva; por ejemplo, si se hace natación, no poner en los brazos.
  • Los ejercicios más recomendados son los aeróbicos y de intensidad moderada, sin llegar a la extenuación. Así, baloncesto, fútbol, ciclismo, natación, tenisson excelentes opciones.
  • Realizar el ejercicio de forma regular, con una intensidad, duración y periodicidad concreta para mantener el tratamiento. Si el niño ha sufrido cambios en el nivel de glucemia al realizar un deporte, lo más probable es que esto se repita siempre que se ejercite en él. Esto permite ajustar el tratamiento de una forma más eficaz.
  • Si el ejercicio es más intenso que de costumbre, puede necesitarse media o una dosis extra de carbohidratos.
  • Si se realiza un ejercicio nuevo, hay que vigilar la glucemia hasta 24 horas después, ya que es posible que aparezca hipoglucemia.
  • Se debe controlar la glucemia especialmente si el deporte es competitivo, ya que el niño con diabetes responde al estrés de modo distinto al resto de los niños sin diabetes.
  • Es importante una buena hidratación antes, durante y después del ejercicio y evitar las horas de máximo calor.