Cuidados para el niño diabético

Autor: Terry Gragera (12 de Febrero de 2016)

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El niño con diabetes ha de seguir unos cuidados constantes y específicos para controlar la enfermedad y para evitar las complicaciones asociadas de salud como enfermedades cardiovasculares, retinopatía diabética, neuropatía diabética, nefropatía diabética y alteraciones del desarrollo, entre otras.

Unos buenos cuidados del niño diabético minimizan la posibilidad de estos riesgos y permiten controlar la diabetes de una forma mucho más eficaz. Es importante que el niño conozca los pormenores de su enfermedad y que sepa responsabilizarse de sus cuidados por sí mismo y, si tiene edad suficiente, sin depender exclusivamente de un adulto.

Hay distintas áreas en las que es muy importante aplicar adecuadamente los cuidados para el niño diabético:

  • Alimentación. La dieta de un niño diabético debe planificarse para evitar tanto las hipoglucemias como las hiperglucemias. Para ello hay que adecuar las cantidades ingeridas al gasto energético producido (especialmente si el niño ha hecho o va a hacer deporte) y a la insulina. Es muy importante la regularidad y seguir unos horarios. Además, es bueno conservar la dimensión placentera de la comida, de forma que el niño diabético no se sienta excluido al comer y pueda disfrutar de su menú. La comida de un niño diabético debe ser equilibrada e incluir todos los grupos de nutrientes para que llegue a un peso óptimo durante esta etapa de intenso crecimiento.
  • Ejercicio físico. El ejercicio físico moderado realizado de forma regular es una muy buena forma de control de la diabetes infantil. Gracias al deporte se controlan mejor los niveles de glucosa en sangre, lo que al final redunda en una menor necesidad de insulina. Las prácticas deportivas más recomendadas son las aeróbicas, sin llegar a un cansancio extremo. Es importante hacer un control de glucemia antes y después del ejercicio, teniendo en cuenta que el factor emocional (por ejemplo, en deportes competitivos) pueden alterar las cifras de glucosa. Es importante que el niño con diabetes se hidrate bien antes, durante y después de la práctica deportiva y que los hidratos de carbono se ajusten al gasto energético.

  • Controles médicos. No saltarse ningún control médico es especialmente importante en el caso del niño con diabetes, pues el médico tiene que vigilar tanto la evolución de la enfermedad como la aparición o no de los distintos riesgos asociados de salud.
  • Estado emocional. Si el niño tiene problemas de aceptación de la enfermedad, se puede solicitar ayuda psicológica y acudir a asociaciones de pacientes para entrar en contacto con otros niños diabéticos, lo que suele ayudar en el proceso de asimilación. Además, hay que tener en cuenta que la glucemia puede alterarse dependiendo del estado anímido o emocional del niño, lo que hay que tener en cuenta para controlarla y para corregirla en caso necesario.
  • Control glucémico. Los niños con diabetes tipo 1 deben utilizar insulina. La insulina en este caso es vital para controlar bien la enfermedad y tendrá que utilizarla siempre. Dependiendo del estado del niño y de las necesidades de cada momento, usará insulina de acción rápida, lenta o inmediata. Según sus necesidades concretas, el médico recomendará administrar la insulina mediante plumas, jeringuillas o a través de una bomba subcutánea. Si se utilizan varios tipos, conviene aplicar cada modalidad en una zona, pero variando el punto del pinchazo.

  • Colegio. En el colegio, el equipo educativo que esté en contacto directo con el niño debe saber cómo actuar ante una hipoglucemia y ante una hiperglucemia y conocer los datos esenciales de la enfermedad. Debe tener también el teléfono de contacto de alguna persona, ya sean los padres o algún profesional sanitario, que pueda resolver una duda de forma inmediata. Además, hay que adaptar el menú escolar a las necesidades del niño diabético. El niño con diabetes podrá cursar la asignatura de Educación Física teniendo en cuenta las recomendaciones especiales a la hora de hacer deporte para dietéticos. Por su parte, el niño ha de llevar siempre tiras reactivas e insulina.
  • Viajes. Se puede viajar teniendo diabetes siempre que se respeten los horarios de comida y el pequeño no llegue a extenuarse. La insulina ha de conservarse siempre a una temperatura adecuada, entre 0-30ºC, por lo que no puede viajar en la bodega del avión. Si se va a un país con temperaturas más altas, hay que llevar una nevera refrigerante. Es importante realizar más controles de glucemia de los habituales, pues las novedades pueden alterar los índices de glucosa.