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Cuidados del niño diabético en el colegio

Autor: Terry Gragera (1 de Abril de 2016)

© iStock

Contar con una buena información de la enfermedad por parte del equipo educativo es la clave para que el niño con diabetes asista al colegio sin problemas.

Tras el debut de la enfermedad, y una vez que el niño se reincorpore al centro, hay que realizar una labor formativa con todos los profesionales que van a estar a su cargo: profesores, personal del comedor, cuidadores, educadores en actividades extraescolares… El reto es que todos sepan reaccionar ante un eventual problema provocado por la diabetes

Además, hay que facilitar al colegio el número de teléfono de una persona de contacto (padres o personal sanitario) que pueda resolver de inmediato y en cualquier momento una duda relacionada con el control de la enfermedad.

Es importante que el niño tenga la oportunidad de explicar a sus compañeros en qué consiste la diabetes y por qué ha de hacerse controles y pincharse insulina o por qué lleva la bomba subcutánea. Esto le ayudará a integrarse de nuevo en el grupo, ya que sentirse diferente o la vergüenza pueden aislarlo en su regreso a las aulas.


Los docentes deberán intentar que el niño con diabetes asista con normalidad a las clases y tratar los aspectos relativos a su enfermedad con total naturalidad. Así, tendrán que vigilar que no se retraiga ni se autoexcluya del grupo y que no utilice su enfermedad para evitar tareas o trabajos que no le resulten atractivos.

El niño con diabetes puede seguir cursando cualquier asignatura, también Educación Física, adaptando el tratamiento a la intensidad y duración del ejercicio.

Igualmente, puede quedarse a comer en el comedor escolar siempre que el menú del centro responda a las necesidades dietéticas del niño, especialmente en lo que a hidratos de carbono se refiere. Es importante que no se siente al pequeño a comer solo en otra mesa por llevar un plan especial de comidas. En la medida de lo posible el horario se ajustará al resto del grupo, con el que convivirá lo más activamente posible.

En relación a las actividades extraescolares, el niño con diabetes debe siempre llevar con él todo lo necesario para controlar su enfermedad (tiras reactivas e insulina) y los monitores han de estar al tanto de que el niño es diabético y de cómo actuar en casos de urgencia médica.

El niño con diabetes puede ir a cumpleaños y fiestas infantiles cuidando lo que come. Hay que tener en cuenta que los dulces pueden conducir a una hiperglucemia mantenida durante varios días después, por lo que se tomarán con mucha moderación.