10 consejos para viajar con un niño diabético

Autor: Terry Gragera (1 de Abril de 2016)

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El niño diabético puede llevar una vida normal siempre que siga sus controles de glucemia de forma regular y adapte la ingesta de comida y la administración de insulina a las distintas situaciones.

 Uno de los momentos que exigirá ciertos cambios en el control de la diabetes infantil son los viajes, especialmente si son al extranjero. No obstante, conviene no limitar, de entrada, las actividades de un niño con diabetes. Lo mejor es hacer adaptaciones en su vida cotidiana para que pueda llevar a cabo las mismas experiencias que otros niños de su misma edad.

El niño con diabetes puede viajar incluso sin sus padres, responsabilizándose de su propio tratamiento desde que es pequeño. En este sentido, hay numerosos programas en las asociaciones de personas con diabetes que los entrenan para que sean autónomos en el control de la enfermedad.


Estos son los 10 consejos básicos que hay que tener en cuenta cuando se viaja con un niño con diabetes

  1. Llevar el informe médico del niño. Es importante disponer de un informe médico actualizado del niño para llevarlo durante el viaje. En él debería detallarse el tratamiento y lo que necesitáis llevar con vosotros (plumas de insulina, tiras para los controles…). Si el viaje es por Europa, solicita la Tarjeta Sanitaria Europea para el niño, y si es por un país extracomunitario, contrata un seguro médico adicional que pudiera ser utilizado en caso necesario.
  2. Vacunar con bastante antelación. Si hace falta vacunar al niño porque el viaje es a un país exótico, es aconsejable hacerlo con tiempo suficiente para poder observar las posibles reacciones adversas que pudieran descompensar la diabetes.
  3. El material, a mano y bien conservado. Todo el material necesario (insulina, tiras reactivas…) debe permanecer a mano durante el viaje para ser utilizado en cualquier momento. Si el viaje es en avión, no debe facturarse, ya que las bajas temperaturas que hay en la bodega del avión podrían dañarlo. La insulina debe conservarse siempre entre 0-30ºC. A mayor o menor temperatura se estropea, perdiendo su eficacia
  4. Preparar material extra. En un viaje siempre pueden surgir imprevistos, como que se alargue la estancia, por lo que conviene llevar tanto insulina como tiras reactivas de más. Lo mejor es transportarlo como equipaje de mano, y que no sea una única persona la que lo lleve, sino repartirlo entre varias. También es importante llevar un kit de glucagón por si se presenta una hipoglucemia. En el caso de que hubiera que comprar insulina en otro país, hay que fijarse en que la concentración es la misma que la que se utiliza habitualmente, ya que esta puede cambiar dependiendo del lugar.
  5. Prever comida extra. Además de material extra, conviene llevar siempre hidratos de carbono de absorción rápida y otros alimentos adicionales por si se retrasa el horario de alguna comida. También es interesante informarse con antelación del tipo de comida que hay en el lugar de destino para prever las equivalencias con la dieta que ha de tomar el niño con diabetes.
  6. Respetar los horarios. Para el niño con diabetes sigue siendo igual de importante respetar el horario de comidas y descanso cuando está de vacaciones y cuando no lo está. Por eso se debe intentar al máximo mantener el horario de comidas y no saltarse ninguna, así como descansar adecuadamente.
  7. Vigilar el cambio horario. Si hay más de dos horas de diferencia del país de destino al país de origen se deberán ajustar tanto las dosis de comida como la administración de insulina. Viajando hacia el oeste lo más probable es que tenga que añadir una dosis de insulina y una comida más, ya que se ganan horas. Lo contrario sucede si se viaja hacia el este, ya que al perder horas, es posible que se salte una dosis de insulina y una de comida equivalente a la dosis.
  8. Tener cuidado con el sol. El sol y el calor incrementan la absorción de insulina, pudiendo provocar hipoglucemias, por lo que hay que intentar que la exposición no sea muy prolongada.
  9. Realizar más controles. Durante el viaje hay que realizar controles de glucemia con más frecuencia para asegurarse de que las novedades en la comida, el descanso y la actividad no están descompensando la glucemia del niño con diabetes.
  10. Volver poco a poco a la normalidad. Al volver de viaje no es conveniente cambiar de golpe todos los hábitos para retomar los que había antes, sino hacerlo de forma progresiva poco a poco.