Técnicas de relajación

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (9 de Febrero de 2015)

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"Siento mis brazos muy pesados", "mi respiración fluye de manera uniforme", "estoy muy tranquilo". ¿Es realmente posible relajarse convenciéndose a uno mismo de que se está "muy tranquilo"?

La respuesta es sí. Gracias a las técnicas de relajación es posible tranquilizar y armonizar el cuerpo humano. Hay formas de conseguir que el cuerpo reaccione entrando en una relajación plena gracias a fórmulas como el entrenamiento autógeno. Los ejercicios de relajación pueden, por ejemplo, conseguir que los músculos del cuerpo se relajen, la respiración se tranquilice, el pulso se ralentice y la tensión arterial disminuya. De esta manera se consigue un estado pleno de relajación. Para que las técnicas de relajación sean efectivas hay que saber cómo se tienen que llevar a cabo.

Ayuda para el cuerpo y el alma

Las técnicas de relajación activan específicamente el sistema parasimpático. El sistema parasimpático forma parte del sistema nervioso vegetativo, que es algo así como el centro de control de nuestro sistema nervioso central y nuestro organismo. Controla los procesos vitales, como la respiración, los latidos del corazón y la tensión arterial. Dentro del sistema nervioso vegetativo, el sistema parasimpático tiene la función de "calmar la ansiedad" o, más bien, las respuestas fisiológicas de la ansiedad. Es decir, reduce ciertos procesos corporales tales como la respiración, el ritmo cardíaco y la tensión muscular y se encarga de que podamos relajarnos y recuperarnos. El sistema parasimpático se puede entrenar, por ejemplo, utilizando técnicas de relajación.

Calmar con ejercicios de relajación la tensión muscular, la respiración y los latidos del corazón tiene un efecto beneficioso también para nuestra mente: la relajación corporal facilita la relajación mental. Por esta razón, los ejercicios de relajación pueden afectar a los estados de ánimo y a emociones como el miedo, la ira y la rabia. No sin razón, muchas personas aprenden una técnica de relajación en la psicoterapia para poder utilizar ejercicios específicos, por ejemplo, en caso de ansiedad o pánico. Los trastornos del sueño también pueden ser tratados con técnicas de relajación.

En general, las técnicas de relajación también influyen de forma positiva en nuestra personalidad. Las personas que prestan atención a la relajación durante el día a día pueden aprender a ser más tranquilos y responder a las situaciones estresantes con calma.