Publicidad

Publicidad

Ciclismo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (13 de Marzo de 2015)

© iStock

Montar en bicicleta no solo te transporta rápidamente a tu destino, pedalear favorece la salud. Practicar deporte de forma regular ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad, enfermedades cardiacas o la diabetes, y aumenta el consumo de calorías. Practicar ciclismo permite realizar fácilmente esta actividad y pasarlo bien mientras se practica.

No dejes que tu bicicleta y sus rodillas se oxiden. El movimiento es beneficioso para ambos. Al ir en bicicleta los pedales marcan el movimiento que deben realizar las piernas. Arriba y abajo, no de un lado al otro. Las rodillas no pueden desplazarse en otro sentido y sobrecargarse de forma inadecuada o excesiva. El movimiento circular garantiza una buena oxigenación del cartílago de las articulaciones. Ir en bicicleta previene el desgaste del cartílago de las rodillas (artrosis de rodilla) y, al mismo tiempo, engrasa las articulaciones.

Practicar ciclismo es especialmente recomendable en caso de sobrepes. El entrenamiento suave con las articulaciones ayuda a eliminar calorías y grasas, y mantiene o recupera la forma física. Ir en bicicleta influye positivamente en los valores de colesterol, un factor de riesgo menos, responsable de la arteriosclerosis (calcificación de vasos).

Practicar ciclismo estimula el sistema circulatorio. Durante el entrenamiento la tensión arterial aumenta pero, a largo plazo, se reduce a un nivel inferior. Esto protege al corazón porque bombea con una resistencia menor. Con el entrenamiento se ejercita y mejora la irrigación del endometrio. El incremento del rendimiento previene las enfermedades cardiacas y circulatorias.

Practicar ciclismo también es una disciplina idónea para fortalecer la musculatura de la espalda. El movimiento cuida los discos intervertebrales y fortalece los músculos que soportan cada cuerpo vertebral. La columna gana estabilidad y deshace tensiones. Al practicar ciclismo es importante adoptar la postura correcta: la parte superior del cuerpo debería inclinarse ligeramente hacia delante (ángulo de 15 a 20 grados) de forma que la espalda esté ligeramente tensa y el centro de gravedad sobre la posición de pedaleo. El pedaleo refuerza especialmente la musculatura inferior de la espalda y la musculatura debajo de la columna. Cuánto más pronunciada sea la inclinación de la espalda, más fuerte se puede pedalear. Para ello, sin embargo, se requiere una musculatura de espalda muy desarrollada. Al inclinar la parte superior del tronco se protegen los discos intervertebrales de una sobrecarga. En esta posición las piernas pueden amortiguar los posibles golpes.

Por último, al ir en bicicleta se invierte energía. De esta forma se reduce naturalmente el nivel de glucosa sangre, se mantiene el peso corporal y se previene la diabetes mellitus del tipo 2 .