Alimentación y deporte: Ayudas ergogénicas

Autor: Redacción Onmeda (3 de Abril de 2017)

Se conoce como ayudas ergogénicas a una serie de productos y prácticas que se utilizan para potenciar el desarrollo de la fuerza muscular y la potencia. Estas sustancias hacen incrementar el rendimiento físico de los deportistas y están sobre todo recomendadas cuando se practican deportes de élite.

Las ayudas ergógénicas supuestamente pueden ayudar a producir energía metabólica, controlar su utilización o su eficiencia. Sin embargo, no está probado que a la larga su consumo no sea peligroso, por lo que no es aconsejable consumirlas habitualmente y sin una dirección médica especializada.

Una de las ayudas ergogénicas más utilizadas son los productos nutricionales. Entre las sustancias ergogénicas más conocidas se encuentran la creatina, la cafeína, los antioxidantes, la carnitina o el germen de trigo.

Creatina

La creatina es un ácido orgánico nitrogenado que está presente de manera natural en la carne y el pescado y es un combustible esencial para el funcionamiento muscular. La creatina es un anabólico que se puede emplear como suplemento alimentario. Se asocia con una mayor eficiencia energética para esfuerzos de corta y elevada intensidad, ya que esta sustancia se une al fósforo para formar el fosfato de creatina que es el responsable de donar el fósforo para la regeneración del ATP (trifosfato de adenosina). Según algunas teorías, una mayor cantidad de fosfato de creatina proporciona una mayor disponibilidad de sustrato para que el músculo pueda realizar ejercicios retrasando la fatiga.

Independientemente del tipo de ejercicio, la respuesta a la suplementación de creatina es muy variable, siendo más eficaz en individuos desentrenados que en sujetos acostumbrados al entrenamiento. Las cantidades recomendadas se situan entre entre 15 y 20 g/día durante 5 y 7 días para posteriormente bajar la toma entre 5 y 10 g/ día durante no más de tres meses.

Carnitina

La carnitina es una sustancia presente en el organismo que funciona como un transportador de ácidos grasos (AG) a través de las membranas mitocondriales y acelera el proceso de oxidación de los AG. Se utiliza como medicamento para tratar a personas con problemas cardíacas o hepáticas que sufren un déficit de esta molécula, pero en individuos sanos no se necesita un aporte complementario ya que el propio cuerpo genera la necesaria.

Aunque existe mucha controversia sobre su uso como quemagrasas, un estudio publicado en 2011 en la revista J. Physiol afirmaba que la carnitina puede quemar más grasa y menos glucógeno muscular, por lo que el rendimiento deportivo puede mejorar y disminuir la fatiga. Los resultados de esta investigación aparecieron tras seis meses de suplementación con 4 gramos de L-Carnitina al día.

Advertencia: no es aconsejable consumir estos complementos de forma continuada y sin una dirección médica especializada.