Vacuna antineumocócica

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (10 de Mayo de 2016)

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La bacteria Streptococcus pneumoniae, comúnmente conocida como neumococo, se encuentra habitualmente en la garganta y en las vías respiratorias de los seres humanos. En determinadas circunstancias puede producir enfermedades como neumonía, meningitis, otitis o sinusitis. Existen unas 100 variedades (serotipos) de neumococo, de los que solo algunos pueden producir infecciones. Aunque cualquier persona puede verse afectada, el mayor número de casos se da en ancianos y niños menores de dos años. Además, los enfermos crónicos y con inmunodeficiencias pueden tener mayor riesgo de padecer la infección.

Los síntomas pueden variar según la patología que se produzca; si se trata de una neumonía la sintomatología consistirá en escalofríos, fiebre alta, dolor en el pecho y tos. Si se está ante un caso de meningitis, el afectado puede tener fiebre, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz y disminución de la capacidad de atención. En adultos la neumonía neumocócica es la forma de afectación más frecuente, aunque también pueden presentar bacteriemia, meningitis y otras patologías.

La bacteria se contagia de persona a persona por contacto directo a través de las secreciones de la nariz o garganta de una persona infectada que se transmiten al estornudar o al toser, aunque en la mayoría de los casos no se traspasa fácilmente si no se tiene un contacto muy íntimo. No obstante, las posibilidades de contagio aumentan en espacios cerrados como residencias de ancianos, guarderías o prisiones.

La vacuna contra el neumococo es el mejor medio para prevenir esta enfermedad. Estas vacunas han demostrado ser seguras y eficaces y se recomiendan principalmente para los grupos de riesgo, es decir, menores de 2 años, ancianos y personas con enfermedades crónicas como Linfoma de Hodgkin o inmunodeficiencias (VIH).