Cáncer y deporte

Autor: Redacción Onmeda (17 de Octubre de 2017)

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Solo entre un 5 y un 10% de los tumores responden a un origen hereditario. Aquí radica la importancia de los hábitos de vida saludables, entre los que se encuentran el ejercicio físico, muy importante a la hora de prevenir, pero también cuando ya ha sido diagnosticado un cáncer y el paciente está o ha estado en fase de tratamiento. Una de las dudas a las que se enfrenta el paciente oncológico es el hecho de si pueden o no realizar deporte y, en principio, no solo sería posible sino también muchas veces lo aconsejable. Desde Biosequence hablamos de la relación entre deporte y cáncer.

Prevención y mejora de calidad de vida

Desde el punto de vista de la prevención, la obesidad está vinculada con el cáncer, y aquí el ejercicio físico puede ser una ayuda. Esto se observa claramente en mujeres que se encuentran en fase de menopausia, cuando, al perder la función ovárica, los estrógenos se producen en el tejido adiposo abdominal, de manera que las mujeres con obesidad tienen niveles mayores de estrógenos y hay más posibilidades de desarrollar cáncer de mama y cáncer de útero. El exceso de grasa en hombres también aumenta los niveles de estrógenos, favoreciendo la aparición de hiperplasia benigna y adenocarcinoma de próstata.

Pero el cáncer de mama no es el único que podría ver su incidencia reducida con la práctica ejercicio físico. El US Department of Health and Human Service, el ACSM (American College of Sports Medicine) y el American Institute for Cancer Research también hablan de un aumento de la evidencia científica sobre la disminución del riesgo de desarrollar muchos tumores gracias a la práctica de actividad física y añaden a la lista de tipos de cáncer relacionados con la falta de movimiento el cáncer de colon, endometrio, riñón y esófago, debido a obesidad y adiposidad central; así como el cáncer de páncreas, debido al sedentarismo en sí mismo.

Queda claro que el ejercicio corporal tiene una tarea crucial desde el principio: se podría decir que construye la salud. De hecho, estudios señalan que en el caso del cáncer de mama el efecto protector es más eficaz en mujeres en fase de premenopausia que en aquellas en fase postmenopáusica, quienes necesitan hacer un ejercicio más intenso para obtener el mismo nivel de cuidado.

Por otro lado, realizar actividad física puede aliviar la fatiga que provocan los tratamientos contra el cáncer en un 70% de los casos, y supone un alivio que en ocasiones no se experimenta con reposo. La AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) afirma que la práctica de ejercicio puede beneficiar a las personas durante sus tratamientos oncológicos y enumera entre sus beneficios la reducción de estrés, de cansancio, los problemas de sueño, dolor, ansiedad, depresión y otros síntomas como náuseas. En el sector salud también se habla de otros beneficios como el aumento de las defensas, la aceleración de la recuperación tras una cirugía y la mejora de la autoestima y motivación.

‘The New York Times’ hablaba también de beneficios en el sistema muscular y reducción de efectos secundarios de algunos tratamientos en el corazón y médula ósea. Además, en el congreso internacional de San Antonio se concluía que el cáncer de mama puede disminuir el riesgo de recaída de las pacientes en prácticamente la mitad de las mujeres.

Deporte en los pacientes con cáncer

Una vez vista la importancia del deporte frente al cáncer, una vez se ha recibido el diagnóstico cabe preguntarnos ‘¿cómo ponemos en práctica el hábito?’. Desde el punto de vista del paciente, la Asociación Española Contra el Cáncer -AECC- aconseja, si una persona se encuentra más cansada el día en que recibe el tratamiento o los días posteriores, que se reduzca la actividad tanto en intensidad como en tiempo: sería suficiente en estos casos entre 5 y 10 minutos al día; así como reducir la actividad a tres o cuatro días a la semana. Sí se apunta, sin embargo, que pese a estar cansado es recomendable hacer ejercicio para ayudar a controlar los síntomas.

Lo ideal al principio (las primeras dos o tres semanas) es dedicar entre 10 y 15 minutos diariamente a alguna actividad sencilla como caminar o andar en bicicleta sobre terreno plano; luego ir aumentando las siguientes tres semanas en 5 minutos el tiempo. Otro consejo de cara a las personas con cáncer es no realizar ejercicio de forma extenuante; normalmente con 30 minutos diarios les sería suficiente.

Algunos consejos sencillos serían, así como se aconseja para la población en general, no usar transporte para ir a sitios cercanos e ir caminando a paso ligero, bajarse una parada o un poco antes en el caso de lugares de destino distantes, utilizar las escaleras, salir a caminar acompañado por un ser querido e ingerir líquidos abundantemente para prevenir la deshidratación.

El primer consejo, antes de comenzar con alguna actividad, es consultar con el oncólogo la posibilidad de realizar algún tipo de ejercicio físico. En general es aconsejable hacerlo, pero cada tumor es diferente y los cuidados, por tanto, también. Un ejemplo son los casos de anemia, en los que el recuento de glóbulos rojos es bajo y como consecuencia la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno a los tejidos se ve reducida.

Desde el punto de vista de los centros y organizaciones, una parte del sector pide iniciativas para que los profesionales cuenten con conocimientos en el área deportiva y aconsejen a los pacientes sobre ello ya en una primera consulta. También, hay familiares que demandan más investigación para determinar de manera óptima el tipo de ejercicio para clases concretas de cáncer.

De momento en Estados Unidos ya lo están considerando firmemente y el ACSM y la ACS (Sociedad Americana del Cáncer) han contado con un programa de certificación para entrenadores que quieran trabajar con pacientes que tienen o han padecido cáncer.