Cáncer de pulmón y tabaco

Autor: Redacción Onmeda (31 de Mayo de 2017)

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El cáncer de pulmón, a nivel mundial, es el tumor más frecuente, directamente relacionado con el consumo de tabaco. En España, según el estudio ‘Las Cifras del Cáncer en España 2017’, de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM),  el cáncer de pulmón es el tercero con más casos pero es el que provoca más muertes, con 21.220 decesos registrados en 2014, muy por delante de los 15.449 de cáncer colorrectal, los 6.278 de páncreas, los 6.213 de cáncer de mama y los 5.855 de próstata. Por su íntima relación con el tabaquismo, desde BioSequence nos dan algunos consejos para prevenir este tipo de cáncer tan mortífero. 

Siempre que se habla de cáncer de pulmón es inevitable hacer una mención al tabaco, pese a que no existe unca conciencia real sobre esta peligrosa relación, por eso es tan importante hacerse eco de estas cifras para sensibilizar a la población: el informe de SEOM menciona que el aumento del consumo de tabaco en las mujeres, iniciado hace décadas, ha conducido a que entre 2003 y 2012 se duplicase prácticamente el número de defunciones por cáncer de pulmón, pasando de 7,6 a 11,6 por cada 100.000 mujeres. Además, entre el 80 y el 90% de los cánceres de pulmón se desarrollan en fumadores o en personas que han dejado de fumar hace poco tiempo.

Pasando a datos más generales, de acuerdo con los datos publicados por la OMS en su ‘Informe Mundial del Cáncer 2014’, alrededor de un tercio de las muertes por cáncer son debidas a causas evitables, incluyendo el tabaco, responsable de hasta un 33% de los tumores a nivel global.

Los hechos, empíricos, numéricos, demuestran que la mejor forma de prevenir la aparición de la enfermedad es dejar de fumar; sin excusas.

Si bien hay factores hereditarios que determinaría nuestro genoma y darían lugar a un desarrollo de cáncer de cualquier tipo, incluido el de pulmón, la mayoría de los cánceres responden a un factor genético pero no hereditario: solo entre un 5 y un 10% de los tumores tienen origen hereditario. Entonces, ¿qué está en nuestra mano hacer para prevenir, en la medida de lo posible, esta patología?

10 puntos para intentar prevenir la aparición del cáncer de pulmón

  • Decir adiós al tabaco: Como ya hemos indicado, el cigarrillo es la principal causa externa de desarrollo de cáncer de pulmón. Dejar de fumar reduce de manera significativa el riesgo de desarrollar esta patología. La persona debería hacer un tratamiento de deshabituación al tabaco, por un lado, y llevar un control médico y tratamiento farmacológico contra la adicción a la nicotina mediante parches y algunos fármacos como la vareniclina y el bupropión. Una mención especial en este punto merece la marihuana. Los cigarrillos de esta droga contienen más alquitrán que los de tabaco. 
  • Evitar el radón: Se trata de un gas radiactivo que se encuentra en las rocas y en el suelo de la tierra y que se forma por la descomposición natural del radio. Es invisible e inodoro, entonces la única manera de determinar su presencia es medir sus niveles. La exposición al radón combinada con el cigarrillo aumenta aún más significativamente el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Por lo tanto, para los fumadores, la exposición al radón supone un riesgo todavía mayor.
  • Evitar vivir en sitios con altos índices de contaminación ambiental: Es preferible vivir en áreas que contengan abundantes zonas verdes porque ofrecen un aire más limpio y oxigenado. En algunas ciudades, la contaminación del aire puede aumentar de forma ligera el riesgo del cáncer de pulmón. Sin embargo, esta posibilidad es mucho menor que la provocada por el tabaquismo.
  • Rehuir la exposición a carcinógenos como el amianto, que es una de las más conocidas sustancias industriales relacionadas con el cáncer de pulmón. En este grupo también se encuentran el arsénico, el uranio y algunos productos derivados del petróleo.
  • Evitar otras sustancias ligadas al cáncer en el área de trabajo: Además del radón, el amianto, el arsénico, el uranio y ciertos derivados del petróleo, personas que se dediquen a la minería deberían tener cuidado de no inhalar minerales radiactivos como el uranio, el cloruro de vinilo, los cromatos de níquel, el gas mostaza, los éteres clorometílicos y los productos derivados del carbón.
  • Prestar atención a otros minerales:Las personas con silicosis y beriliosis, que sufren de enfermedades pulmonares causadas por la inhalación de ciertos minerales, tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón. Se necesitan medidas de protección individual, como mascarillas, y colectivas, como filtros y depuradores del aire en las áreas de trabajo, que eliminan las partículas dañinas del ambiente.
  • Seguir un plan de alimentación adecuado: Los hábitos sanos de nutrición para intentar hacer frente al cáncer de pulmón en la medida de lo posible incluyen verduras y frutas antioxidantes y anticancerígenas como el brócoli, las coles, la lombarda, la coliflor, los hongos y setas, los frutos rojos, los cítricos, la granada, la manzana, las uvas moradas y la chirimoya. También las espinacas, que son ricas en sales minerales y oligoelementos, contienen vitaminas A y C y son una buena fuente de hierro y, en definitiva, recomendables para prevenir el cáncer de pulmón. Además, hay que cuidar un balance justo de vitamina A: un exceso o deficiencia conlleva a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
  • Realizar ejercicio físico: Debe ser constante y regular, preferiblemente en paseos por zonas verdes debido a la mayor cantidad de oxígeno. 
  • Prestar atención a la inflamación recurrente: La tuberculosis y algunos tipos de neumonía muchas veces dejan cicatrices en el pulmón. Éstas aumentan el riesgo de que la persona desarrolle un tipo concreto de cáncer de pulmón; el adenocarcinoma.
  • Tener cuidado con el polvo de talco: Estudios llevados a cabo en mineros y molineros de talco apuntan a que éstos tienen un mayor riesgo de desarrollar la patología debido a la exposición al talco de calidad industrial. Además, en su forma natural este polvo puede contener amianto. 

Estas son claves para poner nuestro granito de arena en la prevención del cáncer de pulmón. Por otro lado, una de las armas que ha demostrado mejores resultados en pacientes que ya han desarrollado esta patología es la genómica, gracias a la que expertos en análisis de genes y medicina de precisión avanzan para resolver o encontrar un tratamiento óptimo personalizado para el paciente que ya tiene cáncer. Hasta la fecha se conocen más de 10 alteraciones genéticas asociadas al cáncer de pulmón que regulan procesos determinantes como la proliferación y supervivencia celular, que pueden contribuir al desarrollo de la patología.

Distintos biomarcadores predictivos como EGFR, ALK o ROS1 aumentan la eficacia de distintos tratamientos. Los biomarcadores en un tumor indican qué pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento más dirigido, ahorrando costes, molestias y efectos secundarios.