Insulina: Papel clave en la diabetes

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

La insulina juega un papel decisivo en la aparición de la diabetes mellitus. El páncreas de las personas diabéticas no produce nada de insulina o muy poca, o bien existe una resistencia insulínica: consiste en que, a pesar de que se produce insulina, las células del cuerpo ya no reaccionan su efecto, por lo que no pueden transformar la glucosa. Es decir, la glucosa en sangre procedente de la alimentación ya no puede llegar a las células del cuerpo. La glucosa permanece en la sangre; el nivel de azúcar en sangre aumenta poco a poco. Si el nivel de azúcar en sangre se mantiene alto de forma duradera, puede provocar daños diversos. Al no disponer ya de la glucosa como fuente de energía, se liberan otras, por ejemplo ácidos grasos y proteínas producidas por el cuerpo. A consecuencia de ello, por ejemplo, se altera el metabolismo: la grasa se deposita en las paredes de los vasos sanguíneos y una vez allí puede provocar daños. El alto nivel de azúcar en sangre hace que la glucosa se elimine con la orina cada vez con más frecuencia. Dado que la glucosa en sangre provoca daños en los vasos sanguíneos, si se padece diabetes se ve afectada la retina, los riñones y los nervios.

En la diabetes de tipo 1 las células que producen la insulina se destruyen poco a poco.

En el caso de la diabetes de tipo 2 las células no reaccionan en absoluto o suficientemente a la insulina, sino que se hacen resistentes a ella. Aunque el páncreas distribuya una cantidad de insulina realmente grande, en la diabetes mellitus ésta no basta para reducir el nivel de azúcar en sangre. El páncreas sigue produciendo todavía más insulina para que el nivel de azúcar en sangre no siga aumentando. Esta situación con el paso de los años acabará con la reserva insulínica .

Hiperglucemia e hipoglucemia

La hiperglucemia o hipoglucemia puede producirse especialmente si se padece diabetes mellitus.

En el caso de la hiperglucemia aguda se cuenta con muy poca insulina que pueda transportar a las células la glucosa presente en la sangre, o bien las células son resistentes al efecto de la insulina. Las molestias de la hiperglucemia son, por ejemplo, cansancio, sed, aumento de la micción, y en casos más graves, respiración profunda y pérdida de conocimiento.

La hipoglucemia se produce a menudo cuando un paciente diabético se ha inyectado demasiada insulina, pero también tras un consumo de alcohol excesivo, ya que esto impide que se forme glucosa en el hígado.

Esta se manifiesta mediante síntomas como ansiedad, sudores, temblor, hambre, náuseas y alteraciones de la conciencia.