Fortalecer el sistema inmunitario: Vacunas preventivas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

Con ayuda de las vacunas es posible evitar muchas enfermedades infecciosas (por ejemplo, la gripe, el tétanos, la poliomelitis y la rubéola). En este caso, se diferencia entre la inmunización activa y pasiva.

Inmunización activa

En la inmunización activa, se recibe una pequeña cantidad de determinados patógenos vivos, debilitados o muertos en forma de vacuna. El sistema inmunitario reacciona con una débil respuesta inicial, que probablemente se haga notar mediante unas leves reacciones físicas, muy similares a un resfriado, uno o dos días después. Cuando el organismo vuelve a entrar en contacto con el patógeno, el sistema inmunitario lo reconoce y comienza una defensa inmunitaria rápida y contundente. Esta inmunidad adquirida activa tiene una duración que se extiende desde meses hasta años, dependiendo del tipo de patógeno.

Inmunización pasiva

En la inmunización pasiva, la vacuna contiene anticuerpos contra los patógenos correspondientes. Sin embargo, los anticuerpos se debilitarán después de cierto tiempo, es por ello que este tipo de inmunidad no es de larga duración: Normalmente tan solo dura unos meses.