Fortalecer el sistema inmunitario: Alimentación

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (19 de Marzo de 2012)

Una alimentación sana ayuda a fortalecer considerablemente el sistema inmunitario. La carencia prolongada de determinados nutrientes como los metabolitos secundarios de las plantas, las vitaminas y los oligoelementos en la alimentación, es algo que el sistema inmunitario no puede soportar. El riesgo de contraer una infección aumenta. En los momentos en que el cuerpo está sometido a grandes esfuerzos, éste necesita una mayor cantidad de estos nutrientes.

Entre otros, son importantes para el sistema inmunitario los siguientes nutrientes:

  • Hierro: el hierro ayuda a los denominados fagocitos del sistema inmunitario a luchar contra los cuerpos extraños y los agentes patógenos. Los niños pequeños y las mujeres necesitan normalmente una mayor cantidad de hierro (por ejemplo, durante el crecimiento, embarazo o menstruación). Si no se obtiene suficiente hierro con la alimentación, aparece una leve ferropenia. Además, se puede desarrollar una anemia que viene asociada con síntomas como la fatiga. Además, la falta de hierro aumenta el riesgo de padecer infecciones.
  • Cinc: el cinc contribuye a la activación de los fagocitos y además, ayuda en la producción de anticuerpos. Si el nivel de cinc en el organismo es bajo, la curación de las heridas es más lenta. Además, el sistema inmunitario está menos activo, de manera que las infecciones duran más tiempo del habitual.
  • Selenio: el selenio también es importante para el sistema inmunitario. Este oligoelemento ayuda a determinadas enzimas, que son necesarias para inactivar a los mencionados radicales libres. Los radicales libres son compuestos oxigenados agresivos que pueden dañar el material genético.
  • Yodo: el yodo es un componente de las hormonas tiroideas y juega un papel importante en muchos procesos metabólicos.

Vitaminas y metabolitos secundarios de las plantas

La vitamina C, la vitamina E, la vitamina A y los metabolitos secundarios de las plantas nos ayudan a protegernos de los radicales libres. Además, las vitaminas C y E, principalmente, contribuyen a activar el sistema inmunitario y pueden reducir considerablemente la posibilidad de sufrir una infección. Puesto que las vitaminas se complementan para realizar su función, se debería prestar atención a la ingesta equilibrada y evitar una mala alimentación.

Son importantes para el sistema inmunitario:

  • Vitamina C: la vitamina C ayuda, entre otros, en la producción de los linfocitos citotóxicos del sistema inmunitario. Además, es necesaria para la formación del colágeno que compone el tejido conjuntivo, el cual, por otro parte, se encarga de la cicatrización de las heridas. Por otro lado, la vitamina C intercepta los radicales libres y favorece la función de la vitamina E.
  • Vitamina E: la vitamina E aumenta la actividad de determinadas células del sistema inmunitario. Tiene la capacidad de interceptar radicales libres y es importante para el funcionamiento de la membrana celular, el sistema circulatorio y el metabolismo proteínico.
  • Vitamina A: la vitamina A favorece la creación de las células del sistema inmunitario, así como la producción de anticuerpos.
  • Metabolitos secundarios de las plantas: los metabolitos secundarios de las plantas como los polifenoles interceptan radicales libres.

Fibra para la flora intestinal

En el intestino, el cuerpo se enfrenta a diario a numerosos patógenos y sustancias extrañas tras la ingesta y debe proporcionar una defensa rápida. Por ese motivo, parte del sistema inmunitario está estrechamente unido con el intestino. En la pared del intestino se encuentran numerosos ganglios, de manera que pueden reaccionar directamente y rápidamente contra los patógenos.

También la flora intestinal es importante para la defensa ante los patógenos. Entre ellos se encuentran diversas bacterias inocuas, por ejemplo, las bacterias generadoras de ácido láctico, que colonizan principalmente el intestino grueso. Estas evitan que los gérmenes causantes de enfermedades se multipliquen y extiendan por el organismo. Cuando la flora intestinal se ve afectada, por ejemplo, por la ingesta de antibióticos, es posible que se produzcan enfermedades que provocan diarreas.

Normalmente, la fibra que se encuentra en algunos alimentos como los cereales, las legumbres, la fruta y la verdura, favorece la salud de la flora intestinal. El yogur, diversos productos lácteos como la leche batida y la cuajada, el chucrut y las verduras maceradas que producen ácido láctico, además de los alimentos probióticos, activan el sano crecimiento de las bacterias generadoras de ácido láctico.