Anatomía de la espalda: Discos intervertebrales

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (15 de Diciembre de 2015)

Entre los cuerpos vertebrales se cuentan los discos intervertebrales (también llamados: disco vertebrales intermedios o disci intervertebrales) que junto con los ligamentos garantiza la estabilidad y movilidad de la columna vertebral. Los discos intervertebrales son anillos fibrosos (anulus fibrosus) que encierran un núcleo gelatinoso (nucleus pulposus). Las fibras del anulus fibrosus se disponen como un tornillo y están unidas por fibras con las placas terminales inferior y superior de las vértebras adyacentes. El nucleus pulposus contiene agua y sirve para compensar las presiones que recibe la columna vertebral. El peso que carga se amortigua con el agua. Por eso, a lo largo del día, el disco intervertebral se va aplanando. De hecho, la mayoría de las personas han perdido hasta 3 milímetros de altura al caer la noche. Durante el sueño nocturno los discos intervertebrales recuperan su forma. En el sacro todos los elementos de la columna están fusionados. Por este motivo es inmovible.

La movilidad de cada cuerpo vertebral contra otro es relativamente pequeña porque, al contrario que las vértebras cervicales, tiene una función amortiguadora portante. El grosor de los discos intervertebrales disminuye de las vertebras cervicales a las lumbares.

La musculatura, los huesos, ligamentos y las articulaciones forman en su conjunto el elemento de movimiento. Los fenómenos de desgaste en este sistema de alta precisión pueden provocar sobre todo tensiones de la musculatura de la espalda, lesiones de los nervios, inflamaciones y la reducción del riego sanguíneo. Esta reacción en cadena en el segmento de movimiento, puede conllevar a largo plazo un dolor de espalda crónico.