Adicción a las compras

Autor: Laura Marcos (24 de Noviembre de 2017)

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Las compras compulsivas son un problema del control de los impulsos, por el cual un individuo no puede evitar adquirir de forma continuada artículos que no necesita, experimentando, además, ansiedad seguida de un sentimiento de culpabilidad y de vacío. La adicción a las compras afecta a entre un 6 y un 7% de los españoles, quienes pueden llegar a mentir a sus seres queridos, a ocultar los artículos que compra sin control y a experimentar graves problemas económicos.

Adquirir determinados artículos no sólo sirve para cubrir las necesidades básicas (vivienda, agua, luz, alimento, ropa, higiene), sino que construye una identidad en torno al consumidor, que lo hace identificarse con un grupo social y disfrutar de una cierta calidad de vida (coches de alta gama, ropa de marca, etc.)

La compra de productos de lujo que no son realmente útiles para las necesidades básicas e, incluso, la acumulación cualquier tipo de artículos (no necesariamente lujosos), se considera adecuado y es un comportamiento aceptado por la sociedad. Pero cuando esta compra se convierte en un impulso emocional, fuera de la racionalidad del individuo y además, afecta negativamente a otras áreas de su vida (familia, economía, trabajo, pareja), estamos hablando de un comportamiento patológico: las compras compulsivas.

La adicción a las compras, también llamada oniomanía, responde a un trastorno del control de los impulsos, aunque la psicología no la considera una enfermedad en sí misma. La persona con adicción a las compras no sólo adquiere artículos no necesarios, sino que los compra como salida a un poderoso estrés que le impide tener el control racional sobre sus actos. El comportamiento impulsivo de comprar se caracteriza por proceso circular, que se repite constantemente:

  1. La persona con adicción a las compras siente una ansiedad poderosa que le lleva, irresistiblemente, a comprar cualquier tipo de artículo o artículos de determinada clase.
  2. La ansiedad se alivia tras la compra, a la que sigue un sentimiento de placer provocado por la segregación de neurotransmisores en el cerebro (serotonina y endorfinas).
  3. A corto plazo, el sentimiento de placer se agota, y el individuo experimenta un sentimiento de culpa o vacío.
  4. El malestar viene acompañado de nuevo de ansiedad (1), que debe aliviarse con otra compra, y la persona vuelve a empezar el círculo.

La conducta de compras compulsivas no se explica por ningún otro trastorno, para que pueda diagnosticarse como tal (no se debe a un trastorno maníaco o bipolar). El término oniomanía se debe al psiquiatra alemán Kraepelin, que describió el trastorno a finales del s. XIX. A pesar de tratarse de una adicción conductual, no está incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5).

El sentimiento de culpa asociado a las compras compulsivas normalmente viene dado por el entorno de la persona, por la preocupación que puedan manifestar sus seres queridos por su comportamiento. Por ello, con frecuencia esconderá los productos que compra o mentirá acerca de dónde ha estado o qué ha hecho. Es precisamente este sentimiento de culpa el que crea la ansiedad, que deberá aliviarse con una nueva compra. Además, las hormonas del placer que se segregan durante la compra y que alivian la ansiedad son similares a los efectos de las sustancias, como el alcohol o el tabaco, en un proceso de adicción, y provocando un ligero síndrome de abstinencia pocas horas después. El impulso de comprar reaparece, aliviando los síntomas, e iniciando de nuevo el proceso. La mayoría de las adicciones conductuales se producen por una falta de control sobre los impulsos.

¿Cómo identificar a un comprador compulsivo?

En ocasiones es difícil establecer un límite entre lo que es comprar de manera productiva y sana, y lo que se está convirtiendo en un comportamiento patológico. No obstante, existen algunas señales de alerta que pueden ayudar a identificar una pérdida de control de las compras:

  • El comprador compulsivo es incapaz de controlar racionalmente lo que compra. Cada vez que sale a la calle o visita un centro comercial siente el impulso irresistible de adquirir artículos.
  • Los artículos que adquiere el comprador compulsivo no son necesarios para su vida, son superfluos, y no están basados en una decisión racional.
  • La frecuencia de compra del comprador compulsivo es elevada (semanal o incluso, diaria).
  • El comprador compulsivo puede llegar a tener graves problemas económicos como consecuencia de sus frecuentes y excesivas compras (deudas con el banco o con amigos, pérdida de los ahorros familiares).
  • La relación con su familia, amigos, pareja o entorno laboral se ve afectada como consecuencia de emplear demasiado tiempo comprando.
  • El comprador compulsivo suele mentir sobre dónde ha estado y qué ha estado haciendo, para evitar represalias de su entorno.
  • Además, suele ocultar los objetos que compra a las personas que le rodean.

Psicológicamente, el comprador compulsivo suele manifestar sentimiento de culpa, vacío interior y ansiedad.

Factores de riesgo

Cualquier persona puede verse envuelta en un proceso de compras compulsivas, especialmente en determinadas épocas del año, cuando la adquisición de artículos se ve favorecida por la sociedad (Navidad, San Valentín, temporada de rebajas, liquidaciones y días de ofertas o precios bajos, como el ya famoso Black Friday).

Recientemente, un estudio del Hospital de Bellvitge de Barcelona identificó tres subtipos de compradores compulsivos:

  1. Hombres vinculados al juego patológico.
  2. Mujeres con estudios y activas laboralmente, sin otros rasgos de personalidad desadaptativos.
  3. Mujeres con tendencia a padecer trastornos psiquiátricos y con alta disfuncionalidad en los estudios y el trabajo.

Los datos del estudio revelan que la adicción a las compras afecta a entre el 6 y el 7% de la población española, en sus diferentes subtipos.

Además, las personas con adicción a las compras corren más riesgo de padecer otros trastornos, como la depresión. Además, la mitad de las personas con adicción a las compras padece o ha padecido un trastorno alimentario, como la anorexia nerviosa o la bulimia.

Según la bióloga y empresaria Isabel González, las mujeres prefieren gastar más dinero en regalos para otras personas, y suelen pensar más a largo plazo a la hora de adquirir artículos, pero presentan más impulsividad a la hora de comprar. Ante la publicidad, reaccionan más ante rostros, emociones, e imágenes que evoquen vivencias personales. En cuanto a los hombres, las animaciones y dibujos suelen ser más efectivas a la hora de atraerles a comprar, y, en general, no reaccionan bien ante los mensajes en forma imperativa (“compra ahora”, “aprovecha ya la oportunidad”).

Consejos para comprar de forma inteligente 

Las compras son una fuente de satisfacción, de refuerzo de identidad individual y social y, realizadas de manera correcta, no suponen ningún problema para desarrollar una vida psicológicamente sana. Para evitar caer en procesos patológicos relacionados con las compras y, además, emplear de manera inteligente el dinero, algunos consejos pueden ser de utilidad:

  1. Haz una lista de las cosas que necesitas, y también de las que te gustaría tener (caprichos). Después, ve tachando de la lista aquellas cosas de las que puedes prescindir. El resultado será un listado de las cosas que realmente son importantes y en las que el dinero estará bien empleado.
  2. Ajusta un presupuesto acorde a tus posibilidades económicas. Para ello, es útil anotar los gastos fijos de cada mes (alquiler, hipoteca, facturas) y aquellos que se pueden añadir al presupuesto restante. Es recomendable dejar un porcentaje de los ingresos apartados (en una cuenta bancaria a parte, por ejemplo) para evitar gastarlo y conseguir ahorrar cada mes.
  3. Evita las compras por internet, dado que suelen producirse de manera más impulsiva que las compras ‘in situ’. Si se realizan online, las compras deben ser revisadas dos veces antes de pulsar definitivamente el botón de pagar.
  4. Aprende a identificar el componente emocional de las compras. La impulsividad es una reacción emocional, y no racional. Lograr controlar las emociones, parándose a meditar lo suficiente antes de adquirir un artículo, puede ayudar a evitar comprar cosas innecesarias.
  5. Realiza ejercicios para controlar la ansiedad. La sensación de ansiedad impide pensar con claridad y hace que la persona pierda el control sobre sus actos. Algunas técnicas, como la meditación, el yoga o el mindfulness, practicadas con regularidad, pueden ayudar a mantener la ansiedad bajo control y tener plena conciencia de lo que se hace en cada momento.

Si crees que has iniciado un proceso de compras compulsivas, y que no puedes controlar racionalmente tu comportamiento, pide ayuda. Los trastornos de ansiedad se pueden resolver gracias a la terapia conductual, de la mano de un psicólogo.

Fuentes: 

  • ‘Lo que nadie te había contado sobre el neuromárketing y las marcas’. González, I. Ed. Delta Publicaciones. (2016).
  • Unidad de Juego Patológico y Otras Adicciones Comportamentales del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge.
  • Asociación Española de Economía Digital (Adigital).
  • Xavier Savín, psicólogo y especialista en capital humano.
  • Manuel Salgado, psicólogo clínico.
  • Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5)